la opinión. Teherán
Dos personas murieron y otras ocho resultaron heridas ayer en un atentado suicida perpetrado en el mausoleo del imán Jomeini en Teherán, casi al mismo tiempo que la Policía reprimía con dureza una nueva marcha de la oposición en el centro de la capital iraní.
El atentado se produjo a primera hora de la tarde en el ala oeste del santuario dedicado al fundador de la Revolución Islámica, situado en el sur de Teherán, según explicó un oficial de policía a la agencia oficial Mehr.
La televisión estatal PressTV indicó, por su parte, que el atentado era obra de un hombre que hizo estallar una carga explosiva en uno de los principales lugares de peregrinación chií en Teherán.
El atentado coincidió con un nuevo intento de movilización por parte de la oposición –que fue reprimido con dureza por las Fuerzas de Seguridad– y con una nueva demanda de su líder, Mir Husein Musavi, de que se repitan las elecciones presidenciales.
Testigos presenciales informaron de que algunos miles de personas trataron de marchar en la calle, pese a las advertencias del líder supremo de la Revolución, el ayatolá Ali Jameneí.
Los principales representantes reformistas pidieron ayer a sus seguidores que no se reunieran en el centro de Teherán, tomado por cientos de antidisturbios y milicianos islámicos ´Basij´, afines al régimen.
Ni la Asociación de Clérigos Combatientes, a la que pertenece el ex presidente iraní Mohamad Jatamí y que había pedido autorización para la marcha, ni el líder opositor Mir Husein Musavi respaldaron ayer esta concentración.
Protestas. Aún así, varios grupos de personas desafiaron las órdenes y se reunieron en diversos puntos de la zona. Los testigos explicaron que los efectivos antidisturbios emplearon gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes.
En el sur de la ciudad, la Policía lanzó varios disparos al aire para disgregar a la multitud. En otras ciudades como París o Bruselas sí que se celebraron protestas contra la que llamaron "dictadura religiosa".
Mientras, el Consejo de Guardianes anunció que recontará al azar el 10% de las urnas colocadas para las elecciones del pasado 12 de junio, y que espera tener un veredicto definitivo para el próximo miércoles.
Este recuento lo harán en presencia de representantes de los tres candidatos derrotados.
El portavoz del Consejo, Abas Ali Kadkhodaei agregó que el órgano ya ha comenzado a examinar algunas de las quejas. En los 30 años de existencia, el Consejo de Guardianes nunca ha anulado un proceso electoral, como ayer le ha vuelto a pedir Musavi.
En una carta remitida al Consejo de Guardianes y publicada en su página web, el ex primer ministro afirmó que "considerando todas las violaciones habidas, los comicios deben ser anulados".
Según Musavi, todas la irregularidades habrían sido planeadas con meses de antelación, y existirían pruebas suficientes para que se anularan los resultados y se repitan las elecciones.
Asimismo, Musavi emplazó al sistema político iraní a permitir las manifestaciones o, de lo contrario, asumir las consecuencias.