la opinión. Madrid
Al menos 50 insurgentes murieron ayer en un bombardeo de la ISAF, la misión de la OTAN en Afganistán, en el norte del país, que será investigado por la organización debido a las denuncias de la población local de que el ataque causó decenas de víctimas civiles.
El bombardeo tuvo lugar ayer por la mañana en la norteña provincia de Kunduz, mientras los talibanes permitían que los lugareños obtuvieran combustible de dos camiones-cisterna que habían robado horas antes, dijo a Efe el gobernador provincial, Mohammad Umar.
El gobernador había informado en un primer momento de la muerte de 90 personas –la mitad, civiles–, pero más tarde rectificó y fijó la cifra de víctimas mortales entre 50 y 60, la mayoría insurgentes.
Sin confirmar. Ese balance se aproximaba al difundido por el ministerio de Defensa de Alemania, cuyas tropas están presentes en Kunduz y que informó de la muerte de al menos 50 insurgentes en el bombardeo pero descartó "presumiblemente" las víctimas civiles, por boca de un portavoz.
"No vamos a especular sobre el número de fallecidos. Ahora mismo estamos investigando las informaciones de civiles muertos en el ataque. Nos tomamos esas reivindicaciones muy seriamente", dijo a Efe al respecto una portavoz de la ISAF en Afganistán.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo ayer que "aún no está claro" si hubo víctimas civiles en el bombardeo aéreo y anunció una investigación del caso.
"Hubo un ataque aéreo de ISAF contra los talibanes durante la noche. Un número de talibanes murieron y hay una posibilidad de que también murieran civiles, pero aún no está claro", indicó Rasmussen.
La Casa Blanca manifestó ayer su "seria preocupación" por las informaciones que apuntaban a que numerosos civiles habrían fallecido ayer. "Cada vez que se pierde una vida en un conflicto como este, especialmente una víctima civil, hemos expresado una seria preocupación al respecto", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien añadió que el incidente será investigado.
Por su parte, el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, consideró ayer que la posible muerte de civiles en el bombardeo sería "un acontecimiento terrible". De la misma manera, varios gobiernos europeos también expresaron ayer su preocupación ante los hechos. "Todas las víctimas civiles son lamentables", dijo el ministro de Asuntos Exteriores sueco y de turno de la UE, Carl Bildt, a su llegada al Consejo informal de ministros de Asuntos Exteriores de la UE.
Su colega británico, David Miliband, pidió una investigación "rápida y urgente" sobre el suceso. Para Miliband, este tipo de incidentes "claramente" dificultan el "fuerte compromiso" necesario entre la comunidad internacional y el pueblo afgano para superar décadas de conflicto.
El análisis del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, es que la comunidad internacional tiene que "perseverar" en "ganarse al pueblo afgano".