la opinión. Lisboa / Madrid
La campaña electoral en Portugal arrancó ayer de cara a los comicios generales del 27 de septiembre en los que el Partido Socialista del primer ministro José Sócrates, acechado por el aumento del apoyo a su gran rival, el Social Demócrata (PSD), intentará revalidar la mayoría absoluta obtenida en 2005. El AVE con España es de momento el principal tema de confrontación.
Tras el debate electoral que los enfrentó la noche del sábado, las posturas antagónicas de los dos candidatos con posibilidad de gobernar Portugal, el socialista José Sócrates y la conservadora Manuela Ferreira Leite (PSD), se han hecho más evidentes.
Sócrates se mantiene firme en su intención de apoyar las "grandes inversiones en infraestructuras" como el tren de alta velocidad con España y el nuevo aeropuerto proyectado para la capital lisboeta. En cambio, Ferreira Leite insiste en que si llega al Gobierno suspenderá el proyecto del ferrocarril que debe enlazar en 2013 con el AVE de España por el "endeudamiento insoportable" de su país y porque "Portugal no es una provincia española" y no tiene que velar por los que considera intereses del país vecino.
Por su parte, el ministro de Fomento español, José Blanco, mostró su preocupación por el debate que se está produciendo en el país vecino sobre las conexiones por alta velocidad ferroviaria con España.
Blanco indicó en una entrevista concedida a Efe que ese debate en este momento es preocupante porque se habla de parar los corredores del AVE desde Lisboa a Badajoz y desde Oporto a Vigo, lo que a su juicio sería "un contrapié que, de producirse, deberíamos tratar de superar".
Los corredores con Lisboa y Oporto son muy importantes porque suponen "integrar de verdad la Península Ibérica" y por ello el ministro reafirmó la preocupación que se ha producido en pleno debate electoral en el país vecino por una posible paralización del proyecto.
La prevista conexión ferroviaria, que uniría Lisboa con Madrid y con la ciudad gallega de Vigo debe estar terminada en 2013, según varios acuerdos suscritos entre ambos gobiernos.
Ventaja. Ante los últimos sondeos que dan sólo una ligera ventaja al PS sobre el Partido Social Demócrata, los socialistas portugueses parecen haber desistido prácticamente de su sueño de revalidar la mayoría absoluta de 2005, cuando obtuvieron el 45% de los votos.
Sócrates y Ferreira Leite se preparan para sostener en las próximas dos semanas una lucha a dos en la que el actual primer ministro se presenta como el candidato "del optimismo y confianza en el futuro" y con una campaña en la que define a su principal rival como una "pesimista".
Al margen de esta pugna, el Partido Socialista cuenta con otros rivales a batir en el ala izquierda del espectro político luso, donde el Bloque de Izquierda (BE), con alrededor de un 10% de respaldo electoral, intenta arrebatarle sufragios.