LA OPINIÓN. BERLÍN
El 9 de noviembre no sólo es el día en que cayó el Muro de Berlín, también es la fecha en la que en 1938 cientos de sinagogas ardieron en toda Alemania y el nazismo inició la persecución sistemática de los judíos. Ayer, en Berlín, también hubo un recuerdo para la Noche de los Cristales Rotos. "El día 9 de noviembre es también la noche más negra", manifestó la canciller Ángela Merkel.
El alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, incidió en la necesidad de recordar "no sólo ambos aniversarios", antagónicos y confluyentes, sino también de reflexionar acerca de los muros, de piedra o no, que quedan por derribar en el mundo. A la necesidad de echar abajo esas divisiones, incluida la que separa a palestinos e israelíes, se había referido asimismo el músico argentino-israelí Daniel Barenboim, en un encuentro con los medios. "Quedan muchos muros por derribar. Algunos son mentales, otros no. A mí, como judío e israelí, pero también medio palestino, me duele el muro entre mis dos identidades", afirmó Barenboim, quien en 2008 adoptó la nacionalidad palestina como gesto por la paz. "Negar el Holocausto es una aberración", recordó el músico, pero también es inaceptable caer en la "politización del Holocausto". "El pueblo judío hoy no es víctima y no debe comportarse como víctima y hacer que sus vecinos vivan la angustia que vivimos con el Holocausto", afirmó.
Sobre la necesidad de la caída de otros muros también habló el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que aseguró que la que se escribió el 9 de noviembre de 1989 es una de las páginas más relevantes de la historia, pero "no hay que perder de vista que hay otros muros en el mundo que también deben caer".
Por su parte, el presidente de EEUU, Barack Obama, envió su discurso a través de un vídeo. "Mantengamos encendida la luz de la libertad en las noches más oscuras de la tiranía", dijo Obama. Poco antes, presidente francés, Nicolas Sarkozy, comentó que "fueron los berlineses quienes destruyeron el muro de la vergüenza".