EFE. VALPARAÍSO
Sebastián Piñera asumió ayer la Presidencia de Chile en una breve ceremonia a la que asistieron siete presidentes latinoamericanos y el Príncipe Felipe , y que estuvo marcada por varias réplicas del terremoto del pasado 27 de febrero.
Piñera llega al Gobierno después de 20 años de ejecutivos de centro izquierda y tras medio siglo de que la derecha no llegara democráticamente a La Moneda.
El nuevo mandatario chileno recibió la banda presidencial que durante cuatro años ostentó la socialista Michelle Bachelet de manos del presidente del Senado, Jorge Pizarro, mientras se sucedían las réplicas del terremoto. En 27 minutos, tres fuertes seísmos, de hasta 6,9 grados de magnitud en la escala de Richter, sacudieron el centro y sur de Chile y provocaron rostros de preocupación entre los asistentes a la investidura, que sin embargo no se interrumpió.
La ceremonia dio comienzo con la entrada al Congreso Nacional de Michelle Bachelet, que entregó la banda presidencial a Jorge Pizarro, que poco antes había asumido como nuevo presidente del Senado. Con anterioridad, el Senado celebró la sesión de instalación para el nuevo período legislativo en la que los 18 senadores elegidos el 13 de diciembre juraron sus cargos, al igual que hicieron los 120 parlamentarios de la nueva Cámara de Diputados.
Antes de su investidura, Piñera saludó a los jefes de Estado y personalidades invitadas, entre ellas los presidentes de Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Argentina, Colombia y Bolivia, así como el Príncipe Felipe.
"Sí, juro", respondió Piñera cuando Pizarro le tomó el juramento de rigor, y, acto seguido, la ahora ex presidenta Bachelet abandonó el salón, acompañada de sus ministros, en medio de una gran ovación. "Uno siente sentimientos encontrados, una gran emoción, una gran felicidad (...), pero también soy consciente de que estamos viviendo tiempos de mucha tragedia, de mucho dolor, de mucho sufrimiento", dijo el nuevo gobernante, que anuló la comida prevista para viajar a la zona que más daños sufrió por el seísmo de ayer.
En un breve discurso tras tomar posesión, Piñera hizo un llamamiento a los chilenos a tener calma, a "secar las lágrimas" y a trabajar por la reconstrucción del país. "En medio de la adversidad se mide la valentía de un pueblo y sé que tenemos un pueblo valiente, trabajador y que está preparado para enfrentar la adversidad", dijo.