Terrorismo yihadista

Túnez decreta el estado de emergencia tras los atentados

Esta medida, en vigor durante un mes, se toma tras el atentado de Susa que acabó con la vida de 38 turistas

04.07.2015 | 21:59

El presidente de Túnez, Beyi Caid Essebsi, decretó hoy el estado de emergencia en todo el país como respuesta a la masacre yihadista que el pasado 26 de junio segó la vida de 38 turistas extranjeros en una playa de la ciudad costera de Susa.

El decreto refuerza los poderes de la Policía y del Ejército, lo que supone un recorte de los derechos logrados tras la revuelta popular que en enero de 2011 acabó con el régimen dictatorial de Zinedin el Abedin Ben Ali.

"El país atraviesa por una situación difícil y excepcional que exige medidas excepcionales como el estado de emergencia, que durará 30 días", explicó el octogenario presidente en un discurso televisado a la nación.

"Los atentados en el museo del Bardo y el de la semana pasada en un hotel de Susa muestran una emigración del terrorismo hacia las ciudades. Si se repitiera otro atentado similar, el Estado podría derrumbarse", recalcó.

A este respecto, Essebsi volvió a pedir la colaboración mundial y señaló la guerra civil que padece Libia como una fuente añadida de inestabilidad para Túnez.

"Libia ya no es un Estado", está dividido en dos gobiernos "por (culpa) de las agendas de otros países. Los 500 kilómetros de frontera añaden tensión", afirmó.

"Es necesaria la cooperación internacional en la lucha antiterrorista, que demanda importantes medios humanos y materiales", añadió.

Las nuevas medidas incluyen el cierre de mezquitas y el cese de altos responsables de la Seguridad nacional y del estamento político, como el gobernador de Susa, expulsado en las últimas horas.

Essebsi aseguró que las huelgas que sufre el país desde la formación del actual gobierno en enero afectan a "sectores estratégicos estatales como el de la producción de fosfatos".

"Nos enfrentamos a desafíos a nivel, social, económico y de seguridad que demandan la aplicación del estado de emergencia", concluyó.

La decisión se toma en plena crisis de seguridad en Túnez, escenario en los últimos tres meses de dos atentados yihadistas que han costado la vida a 60 turistas extranjeros y ahondado la crisis económica del país.

En el primer ataque, dos hombres mataron a tiros a 22 turistas en el interior del museo El Bardo, el más importante de la capital, sin que la Policía ni otras fuerzas de Seguridad pudieran actuar a tiempo.

Apenas tres meses después, un hombre de 23 años disparó durante cerca de 45 minutos a turistas extranjeros que disfrutaban del sol y la arena en el hotel "Marhaba Imperial", uno de los más reputados de la ciudad costera de Susa.

Como en el primer atentado, las autoridades tunecinas admitieron que las fuerzas de Seguridad no estaban preparadas.

El yihadismo está muy arraigado en Túnez desde la década de los pasados ochenta, y fue duramente reprimido en tiempos de la dictadura de Ben Ali.

La amnistía general concedida en 2011, el control de los clérigos salafíes sobre universidades y mezquitas y la pésima reforma que se hizo de los servicios de Inteligencia durante la transición explican, junto a la situación en Libia, que haya florecido de nuevo.

Desde 2011, células yihadistas vinculadas al grupo radical Ansar al Sharia -adscrito a la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI)- mantienen en jaque al Ejército tunecino en Kasserine, una región montañosa limítrofe con Argelia.

Aunque en ambos atentados, el grupo yihadista Estado Islámico ha asumido su autoría, las autoridades tunecinas se lo atribuyen a Ansar al Sharia, cuyo líder al parecer murió en junio en un bombardeo de Estados Unidos en el este de Libia.

Tras el atentado de Susa, la Policía ha detenido a 12 personas por supuesto apoyo logístico al asesino y a 120 más por su presunta vinculación con el islam radical en diferentes partes del país.

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