Hija de una víctima de violencia machista

"La Guardia Civil lo hizo mal, y mi padre mató a mi madre"

Oana Ciotau, hija de Lucia Patrascu, asesinada el 23 de mayo por su marido tras acudir a la Guardia Civil, pide explicaciones

21.08.2016 | 18:46

El pasado 23 de mayo la vida de Oana Ciotau se fracturó - El asesinato de su madre a manos de su padre sacudió a la isla de Mallorca - Un caso que ha levantado polémica pues la víctima acudió horas antes a la Guardia Civil «asustada», pero no se activaron los protocolos establecidos de protección - Ahora, la joven actúa contra la Benemérita por denegación de auxilio.

Oana Ciotau (Radauti, Rumanía, 1987) es la hija de Ioan Ciotau y de Lucia Patrascu, la mujer muerta a manos de su esposo en la localidad mallorquina de Port de Pollença el pasado 23 de mayo. La entrevista tiene lugar en el salón del apartamento donde se produjo el apuñalamiento múltiple. Madre de dos hijos de ocho y cinco años, Oana ha actuado junto a su hermano contra la Guardia Civil por lo que consideran denegación de auxilio.

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Su madre pensaba que su padre podía matarla?»
Yo sabía que mi madre tenía miedo de lo que era capaz mi padre. Intenté hablar con ellos juntos, en este salón. Ella quería dejarle porque decía que nunca la había respetado, llevaba con él desde los quince años. Mi padre pedía tiempo para aceptarlo. Yo le decía, «mamá, por favor, aguantemos este verano como una familia unida».

¿Usted pensaba que su padre podía matar a su madre?
Tenía miedo de que podía pasar una cosa mala, empujones o gritos, pero no pensaba que se podía llegar a la muerte. No puedo creer que mi padre haya matado a mi madre, que cumpliría 47 años el lunes. Pienso que está lejos, mi hijo me pregunta «¿cuándo vuelve la abuela?».

¿Su padre había agredido antes a su madre?
Nunca hubo violencia, pero sí tensión y muchas peleas. Mi padre me llamó a las cuatro de la madrugada del domingo de la muerte, yo vivo en Turín y me encontraba en Barcelona. Él estaba agitado y lloraba. Me dijo que eran cosas con mi madre que intentaba resolver.

Habla usted con normalidad del asesinato.
Porque tengo un psicólogo cada semana. Intento apartarlo. Tengo que cuidar de los niños, de mi marido, pagar el alquiler como todo el mundo. Si estoy nerviosa, me tranquilizo.

Cuatro horas antes de morir, su madre estaba en el cuartel de la Guardia Civil.
Mi madre ve a mi padre a las cinco de la madrugada, se asusta y va al cuartel. La Guardia Civil hace un trabajo muy mal hecho, no han activado el protocolo, y mi padre mató a mi madre.

¿Qué cree que hubiera pasado de haber actuado la Guardia Civil?
Mi padre no hubiera matado a mi madre si ella hubiera venido a casa con la Guardia Civil. Él se hubiera asustado. No es un hombre violento, sino impulsivo, que se calma a los diez minutos. Hay que hablarle tranquilo.

Pero el que mató a su madre fue su padre.
¿Qué castigo quiero darle a mi padre? No tengo palabras, él se castiga solo. Él sabe lo que ha hecho, él es su peor enemigo, es el demonio de su vida. Se está torturando en la cárcel, ha adelgazado diez kilos.

¿Lo ha visto usted desde aquel domingo?
Voy a verlo a la cárcel una vez a la semana, el sábado o el domingo. El primer día fue un impacto, lloramos juntos. Se arrepentía, nos pedía perdón.

¿Alguna autoridad se ha puesto en contacto con ustedes para explicarles lo sucedido?
Nadie, no hemos tenido ni un solo contacto, ni el Instituto de la Mujer, solo vimos el minuto de silencio de las autoridades. Yo vestí a mi madre muerta, hemos limpiado la sangre del apartamento, nos trataron con dureza al venir a recoger nuestras cosas aunque estábamos vulnerables, la factura del entierro fueron seis mil euros. El alcalde nos ofreció ayuda, pero le pedimos un nicho y dijo que hay mucha gente esperando.

¿Puede vivir sin agobiarse en el piso donde ocurrió el asesinato?
No estoy a gusto aquí ni me siento tranquila, pero estamos obligados. Hemos pedido a los servicios sociales para alquilar otro sitio, pero es muy difícil en temporada.

Ha iniciado acciones junto a su hermano contra la Guardia Civil.
Para tener una respuesta, porque se comportaron mal y no han hecho su trabajo. Mi madre vino a casa rabiosa, porque no la habían atendido correctamente. Además, han desaparecido cinco mil euros de la cartera de mi padre, ahora admiten que se perdieron dentro del cuartel.

¿A sus reclamaciones les mueve el dinero?
Queremos que nos paguen los daños, pero también que se explique por qué un pueblo famoso con tantos turistas solo tiene una ambulancia. Tardó media hora en venir. ¿Cómo están preparados si hay un terremoto o una catástrofe?

¿Se culpa usted por no haber estado en Mallorca el 29 de mayo, fecha del asesinato?
Pienso que no habría ocurrido si yo hubiera estado aquí, se lo he dicho a mi padre en la prisión: «¿Por qué no me has esperado, no he estado siempre con vosotros?» No tengo respuestas.

¿Qué futuro de cárcel le desea a su padre?
Es mi padre, pero tiene que pagar, es normal que pague por lo que ha hecho. No quiero decir cuánto. No reniego de él.

Se llama usted Oana, el femenino de su padre.
Estoy orgullosa de mi nombre y apellido, no me los cambiaría.

¿Cómo cuenta a otros lo que le ha sucedido?
Lo evito, nunca lo voy a decir. No encuentro a la gente comprensiva, no me encuentro entendida, puede que esté enfadada. Pero no doy culpas. No.

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