ONU

Afganistán es el peor país del mundo para los niños armados

05.07.2008 | 18:41

La sección de Naciones Unidas establecida para identificar y atender la situación de los niños armados en el mundo no tiene problemas para determinar cuál es el país donde los menores corren el mayor riesgo, y se exponen a la muerte o la mutilación.

Los casi catorce millones de niños menores de 18 años que viven Afganistán son, para la representante especial de la organización internacional, Radikha Coomaraswamy, los principales objetivos de las milicias y de enfrentamientos armados; y ni siquiera la posibilidad de escolarización es suficiente para garantizar su seguridad.

Coomaraswamy, representante especial de la Secretaría General de la ONU para la Infancia y los Conflictos Armados, explicó durante una visita a Kabul realizada esta semana que "hace falta mucho tiempo para conseguir que un niño afgano sonría", inmerso como está en un conflicto que cada año se cobra cada vez más vidas de niños.

Sin dar cifras concretas, la representante indicó que el número de niños "explotados" por fuerzas antigubernamentales había aumentado durante los últimos meses. Además, Coomaraswamy denunció que los menores suelen ser empleados como "terroristas suicidas" por las milicias talibán, en lo que describió como "una situación terrible".

"Instamos a todos los partidos enfrentados, en especial a las fuerzas opuestas al Gobierno de Kabul, que adopten las medidas necesarias para evitar que se empleen niños en esta clase de conflictos", declaró Coomaraswamy.

La representante se dirigía tanto a los talibán como a la Policía Nacional Afgana o a las fuerzas asociadas al Gobierno de Kabul. En ambos casos, una vez reclutados los niños, ésto se exponen a toda clase de vejaciones, incluyendo los abusos sexuales. "Es ilegal", declaró la representante, "y debería ser erradicado".

Según los datos que maneja la ONU, los niños son además detenidos por todas las partes en conflicto, pero nadie sabe exactamente cuántos niños se encuentran en centros de detención --incluidos, en palabras de la representante, aquellos bajo la dirección de fuerzas estadounidenses o el propio Gobierno afgano.

UNICEF

Por su parte, el fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), declaró que los niños que son testigos de la violencia corren aún más peligro que los que se encuentran involucrados directamente en ella. Minas, atentados suicidas o bombas en la carretera son sus principales enemigos.

"Los niños son blancos fáciles, especialmente vulnerables a dos técnicas insurgentes empleadas primero en Irak y luego en Afganistán: atentados suicidas y el uso de artefactos explosivos improvisados: las bombas en la carretera", declaraba el Informe de Alerta Infantil 2007 de la UNICEF. El país tiene la segunda tasa de mortalidad infantil más alta del mundo por detrás de la de Sierra Leona, con 165 muertes por cada 1.000 habitantes, según cifras recogidas por el fondo internacional.

El documento no exime de responsabilidad a las fuerzas internacionales encabezadas por Estados Unidos. "Niños afganos han muerto, o se encuentran heridos, en condición de desplazados o traumatizados" por el "uso intensivo de armamento aéreo" en estos ataques.

ATAQUES SOBRE ESCUELAS

Las escuelas tampoco se encuentran a salvo. Como objetivo que son de las fuerzas talibán, casi un centenar de jóvenes estudiantes han perdido la vida en más de trescientos ataques contra instalaciones educativas de todo el país. Cerca de la mitad de los 26,6 millones de afganos tienen menos de 18 años. Casi seis millones tiene menos de cinco años de edad.

Cerca de seis millones de colegiales, un 40 por ciento de ellos niñas, se encuentran estudiando en las escuelas del país, según cifras divulgadas por el Ministerio de Educación. Los ataques contra estas instalaciones han aumentado recientemente, bien por talibán, bien por hombres armados o bandas criminales afines a este grupo insurgente, y que han amenazado seriamente el progreso educativo del país.

En los últimos 18 meses, han sido confirmados 311 ataques contra escuelas afganas, que se han cobrado la vida de 84 personas y dejado 115 heridos --entre escolares, profesores y otros empleados de las escuelas--. Cientos de escuelas en las zonas más inseguras del país y principalmente establecidas en el sur, han tenido que cerrar sus puertas, según el Fondo de la ONU.

Por su parte, las agencias humanitarias achacan esta violencia a una combinación de factores: inseguridad, la actitud conservadora que acompaña al integrismo radical, y los altos niveles de pobreza en la región, en particular en las provincias del sur y del sureste, donde más de dos millones de niños siguen sin escolarizar.

Por su parte, los funcionarios de Naciones Unidas en Kabul anunciaron la próxima presentación de un informe sobre la situación de los menores afganos que será puesto en conocimiento del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en octubre de 2008.

La representante especial Coomaraswamy declaró que el objetivo de su visita a Afganistán consistiría en establecer una fuerza de intervención destinada al establecimiento que un Mecanismo de Informe y Supervisión, que se refleje en un documento destinado a llegar al Consejo de Seguridad, para poner de relieve "las seis violaciones graves" que suelen acompañar a la situación de la infancia en los conflictos armados.

Estas seis violaciones son el "asesinato o la mutilación de los niños; el reclutamiento o uso de niños soldado; secuestro infantil, ataques contra las escuelas y los hospitales, y negación del acceso humanitario para los niños". Este Mecanismo vendrá organizado por Naciones Unidas, pero admitirá la presencia de ONG y del propio Gobierno afgano, según explicó la representante de la ONU.

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