Entrevista

Gabriel Medina Sidonia: «Lo mejor que se puede pensar de mi madre es que era una loca»

09.07.2008 | 00:28
Sobrino e hijo de la duquesa de Medina Sidonia, en la casa de Vicente Aranda en Pollença. Sobrino e hijo de la duquesa de Medina Sidonia, en la casa de Vicente Aranda en Pollença.

El hijo de la duquesa ´roja´ y su primo hablan sin tapujos de una mujer polémica que ignoró a su familia en un libro recién publicado.

En Pollença, en casa del director de cine Vicente Aranda, pasan sus vacaciones los primos Medina Sidonia, Gabriel, hijo de la desaparecida duquesa ´roja´, e Iñigo, marqués de Cazaza en África, el aristócrata revolucionario y provocador, autor de la polémica biografía de la familia noble más antigua de España, ´El caso Medina Sidonia´, que se presentó ayer con la presencia a modo de madrinazgo de la duquesa de Alba. Provocación, escándalo o la necesidad de limpiar de una vez por todas el maltrato que han sufrido los hijos de una mujer que fue generosa con todos, menos con los suyos, a los que literalmente odiaba. ¿Por qué?

-Gabriel, usted es el único de los hermanos dispuesto a denunciar el maltrato que sufrieron los tres?
-Sí, tanto Leoncio como Pilar han preferido mantenerse al margen por intereses puramente económicos aunque esto supusiera la traición más absoluta. Yo reclamo lo que nos pertenece por ley; tanto es así que todas las demandas que pusimos contra nuestra madre las ganamos, pero en la legislación hay una desprotección total del hijo frente al padre.
-¿Por qué su madre les robó y estafó en distintas ocasiones?
-En tres, pero además cuando nací inmediatamente se deshizo de mí entregándome a mis bisabuelos porque decía que ya había cumplido como madre y esposa. Estuvimos muchos años sin verla, mientras ella se gastaba nuestra fortuna en sus bacanales lésbicas parisinas.
-Señor Ramírez de Haro, ¿por qué elige a una mujer así símbolo de la excelencia?
-La duquesa y su hijo Gabriel tienen rasgos de excelencia, que es lo contrario a la mediocridad. Sobresalen para bien y para mal, y toda esta historia está montada sobre dos contrapuntos. La madre destaca en muchas cuestiones, sobre todo por ser una persona pública, original y que se ponía el mundo por montera, una labor que se conectaba con el concepto histórico de aristocracia. Y yo prefiero a la duquesa de Medina Sidonia frente a otras aburridas que están por ahí aburguesadas.
-¿Qué dice el hijo?
-Prefiero ser hijo de cualquiera de esas duquesas antes que de mi madre? Espero que mis hermanos superen el daño que les hizo. Nos hizo perder la dignidad y de milagro no somos delincuentes.
-¿Intentó su madre un acercamiento antes de su muerte?
-¡No! Llevaba veinticinco años sin verla. Ella se murió sin pedir disculpas y ni siquiera reconoció todo lo que se había decidido en los tribunales (seis sentencias a nuestro favor de las que se defendió con uñas y dientes).
-¿Qué sintió cuando el Príncipe le entregaba la Medalla de Oro de Bellas Artes?
-Éste es un país incoherente, porque mi madre destruyó un monumento, el palacio de la Mortera, por odio a su abuela, la condesa de la Mortera, que nos lo había dejado a nosotros. Además al Príncipe no le gustaría que su madre le hiciera lo que mi madre me hizo. Por cierto, mi madre en el programa ´Epílogo´ reconoció que le dolía no haber tenido agallas para haber sido terrorista.
-¿Usted qué opina, Íñigo?
-Me acordé de lo que me dijo: "Estoy pensando la manera de no tocar las reales pezuñas". Creo que ha llegado el momento de que las personas que se encuentran en una situación parecida salgan del armario como familias abusadas y acudan a la justicia porque el daño de la hipocresía familiar es irreparable.
-¿Su madre era una enferma?
-Creo que lo mejor que se puede pensar de mi madre es que era una loca, y también mi padre, que en su testamento elogia a Franco. Habría que recordar que el Estado tiene que ir con cuidado al premiar a personas que han reconocido su colaboración con ETA.
-Quisiera añadir -dice el escritor-, que tanto la duquesa como Gabriel son personas muy inteligentes que imponen. Son excelentes.
-¿Qué ocurre con la fundación que cuenta con el archivo privado mas importante de Europa?
-Los fundamentos de la fundación son ética, justicia, valor, y fíjese cómo se portó ella, cometiendo actos poco éticos y cobardes. Es una vergüenza para la casa Medina Sidonia.
-Yo añadiría -dice Iñigo- que estamos ante el fin de la casa más antigua de España, y que la duquesa del pueblo ante todo era duquesa y luego del pueblo. Por ejemplo, cuando la detienen en Palomares protesta: "A una Grande de España, la Guardia Civil no le pone la mano encima".
-¿Qué opinan de la boda pocas horas antes de su muerte?
-Pues que es una muestra más de su cobardía. Vergonzante. ¿Por qué no lo hizo cuando se aprobó la ley de matrimonios gays? Ella siempre vivió en el armario. Estamos ante la historia de una contradicción, porque hay grandeza y maldad al mismo tiempo. Pasó de ser la duquesa roja a duquesa rosa.

Los primos de la polémica siguen remojando sus pies milenarios y montando sus corceles de ruedas acompañados de Tristán, hijo de Iñigo y, por tanto, heredero de una batalla por la dignidad que no ha hecho mas que empezar. Les ronda la idea de montar una agencia de hijos maltratados ante la cantidad de gente que está llamando.

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