Festival Grec

Sidi Larbi Cherkaoui fusiona las artes marciales y la danza en ´Sutra´

15.07.2008 | 19:50

El reputado coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui presentará en el Teatre Grec de Barcelona entre mañana y el día 18 su nuevo espectáculo, "Sutra", en el que actúa junto con diecisiete monjes del templo chino de Shaolín, en un montaje que revela la condición espiritual que se esconde en el kung-fu.

Fruto de sus diversas estancias en Shaolín, donde residen unos 200 monjes budistas que practican una doctrina estricta, con las artes marciales del kung-fu y del tai-chi como parte fundamental de su régimen cotidiano, Cherkaoui plantea una obra en la que también trata del concepto genérico de "territorio".

Sin embargo, en esta producción de Sadler's Wells, en cooproducción con varios festivales europeos como el de Aviñón o el Grec, el bailarín marroquí-belga no ha trabajado solo, sino que lo ha hecho en estrecha colaboración con el escultor Antony Gormley, ganador del premio Turner, y con el joven compositor polaco Szymon Brzóska, que ha creado una pieza musical innovadora para piano, percusión y cuerda, especial para la obra.

Brzóska, que acompañó a Cherkaoui en alguno de sus viajes a China, ha señalado que ha compuesto pequeñas piezas musicales, que el bailarín ha calificado de "pequeñas perlas, para secuencias muy cortas".

Sobre el trabajo de Gormley, el único de los tres creadores que hoy no se encontraba en Barcelona, Cherkaoui ha explicado este mediodía en rueda de prensa que se trata de unas cajas de medida humana que sirven, como si se tratara de grandes piezas de Lego, para construir y deconstruir el escenario.

Respecto a su propio trabajo en escena, junto con diecisiete monjes -uno de ellos de tan sólo once años de edad-, el coreógrafo, que reconoce que de pequeño Bruce Lee le servía de modelo, ha indicado que se ha inspirado mucho en sus diferentes viajes al monasterio budista, especialmente en su última estancia, de dos meses y medio, en febrero pasado.

A su juicio, se trató de "un privilegio" que le permitió conocer por dentro la vida del lugar, llegando a la conclusión de que "todos los monjes son unos artistas, y, en el caso del kung-fu, es una tradición que rehacen constantemente en nuevas formas".

Precisamente, de la técnica de los monjes ha resaltado su capacidad para "identificarse completamente" con los seres vivos del entorno o para acabarse convirtiendo en la esencia de un tigre, una garza o una serpiente.

Dos de los monjes que intervienen en el espectáculo, aunque parcos en palabras, han valorado la experiencia y han subrayado que el poder trabajar con Sidi Larbi les ha supuesto "una oportunidad de aprendizaje".

En este sentido, han precisado que el coreógrafo "es una fuente de inspiración permanente, con una gran capacidad para transformarlo todo".

Sidi Larbi Cherkaoui, que explica que "Sutra" significa cualquiera de los sermones o narraciones escritas de Buda, ha tratado, además, de buscar la conciliación entre Oriente y Occidente, "hacer juntos verdaderos castillos de arena".

Cherkaoui remarca que él ha vivido siempre en una cultura muy individualista, mientras que de su experiencia en Shaolín, el templo budista nacional más importante de China, ha aprendido que "a pesar de las individualidades de allí, todas muy fuertes, existe una conciencia de grupo espectacular, donde las diferencias de edad no existen", concluyendo que "me sentía un poco como el llanero solitario".

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