Ocio

Una de cal... y otra de cal

18.07.2008 | 12:27
Víctor Oliveira y una de sus creaciones de arena.
Víctor Oliveira y una de sus creaciones de arena.

La ordenanza de ocupación de playas y vía pública deja a la localidad de Fuengirola sin esculturas de arena ni estatuas vivientes.

Si han paseado por las playas de Fuengirola, en más de una ocasión habrán podido observar las hermosas esculturas de arena; también les habrán llamado la atención las estatuas vivientes, los actores mudos e impertérritos. Según una ordenanza municipal, estos ´iconos´ ya no podrán seguir adornando la costa ni las vías del municipio.

Los artistas, claro, manifiestan su descontento con esta decisión del Consistorio. Víctor Oliveira es uno de los muchos escultores de arena. Lleva más de seis años desarrollando su creatividad en la playa. Un rastrillo, un pincel, una espátula y dos cubos son sus únicas herramientas. Con sus manos ha levantado monumentos como la Torre Eiffel, cocodrilos, sirenas y castillos. La paciencia es su mejor aliada. Aunque parezca mentira, sus construcciones no llevan ningún tipo de estructura interior. Agua y arena. Sólo agua y arena. Algunas obras pueden tardar hasta tres meses en estar terminadas. "El modelado es mi técnica. Yo siempre voy con mucho cuidado dándole forma. Luego cada utensilio me sirve para algo diferente; por ejemplo, con la espátula hago los ladrillos de los castillos, con el pincel quito arena de donde sobra para hacer más estrechas algunas torres... Y así, poco a poco, va saliendo", afirma Víctor.

Su trabajo tiene ahora un nuevo obstáculo: la ordenanza de ocupación de playas. Pero estos autores consideran que su arte es un atractivo turístico; tanto es así que estiman que no debería ser vetada sino recompensada.

En la misma situación que Oliveira se encuentran Selene y David, un matrimonio peruano que lleva muchos años dedicándose al arte de ser estatuas vivientes. La templanza, como herramienta de trabajo. Y también la paciencia: su empeño requiere de más de tres horas de maquillaje, y, a partir de ahora, de dosis de lucha. De hecho, la semana pasada ya acudieron al Consistorio para exponer sus quejas.

El Ayuntamiento lo tiene claro: no se pueden atender tantas peticiones ni de ocupación de playas ni de vía pública y siempre hay que pensar en la tranquilidad y comodidad del ciudadano y el visitante.

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