Entrevista

Víctor Andresco: ´El español es un idioma que gusta mucho en Rusia´

18.07.2008 | 20:05

El escritor Víctor Andresco está "muy satisfecho" de los cuatro años que ha pasado en Moscú como director del Instituto Cervantes, porque el español "es un idioma que gusta mucho en Rusia y hay una gran tradición hispanística", pero asegura que la capital rusa "se ha vuelto una ciudad muy hostil".

"Moscú es como la jungla. Hay 16 millones de tipos cabreados, algunos de los cuales te miran con un desprecio atroz porque la ropa que ellos llevan cuesta infinitamente más que la que uno pueda ponerse, por muy arreglado que se vaya", le dice a Efe Andresco, que a partir de septiembre dirigirá el Cervantes de Milán.

El Cervantes de Moscú "funciona muy bien", pero después de "cuatro duros y largos inviernos" en esa ciudad, ir a Milán lo considera "un premio", asegura este escritor que disfruta de lo lindo por el mero hecho de que la entrevista tenga lugar en una terraza de Madrid y pueda gozar "por fin del buen tiempo".

Andresco, que acaba de publicar su novela "A buenas horas cartas de amor" (La otra orilla), comenta que Moscú "es una ciudad de grandes contrastes, donde una minoría nada en la abundancia y el resto vive de la economía sumergida".

El escritor es licenciado en Filología Eslava, pero quien primero le enseñó el ruso fue su padre.

Cuando lo nombraron director del Cervantes se dio cuenta de que el ruso que él hablaba "era de cartón piedra, de guardarropía", y tuvo que modernizar su vocabulario.

La situación mejoró luego porque "se ha vuelto a poner de moda" el idioma de la etapa presoviética y le ha venido "muy bien" el que él aprendió. "Ahora todos los rusos han sacado al aristócrata que llevan dentro", bromea Andresco (Madrid, 1966).

El escritor tiene ya muy avanzado un nuevo libro, "Un negro en Moscú" en el que, entre otras cosas, refleja el ambiente "racista" que se respira en la capital rusa.

De hecho, comenta, "es una ciudad sin negros, pese a que "había miles de ellos en la ciudad, de origen cubano o africano. Pero han desaparecido porque los ricos de ahora no quieren negros en las calles".

Moscú será una ciudad "incómoda y ruidosa", pero tiene "una gran vida cultural, muy rica y dinámica", algo que no deberían ignorar "algunos diplomáticos" que cuando llegan a Rusia "tienen la mala costumbre de presumir de saberlo todo de Tolstoi y Dostoievski, y no se dan cuenta de que ha llovido mucho desde entonces", concluye Andresco.

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