religión

El Cardenal Rouco ensalza el espíritu misionero de la iglesia española

19.07.2008 | 13:27

El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, ofició hoy una misa en un hotel del centro de Sídney en la que ensalzó el espíritu misionero de la iglesia española.

"La España que nosotros conocemos tiene un espíritu misionero" que durante siglos ha sido "de los más generosos", dijo durante la homilía a unos dos mil peregrinos españoles que participan en la Jornada Mundial de la Juventud.

Rouco comentó que había hecho esa reflexión según viajaba en el avión que le llevó hasta las antípodas.

Al sobrevolar el sureste asiático, "ahí estaba Tailandia", donde los jesuitas españoles realizaron un gran trabajo, y "Filipinas, donde ha quedado el espíritu de la España de aquellos siglos en los que la fe católica constituía el alma, la esencia de los Reinos de España".

El cardenal manifestó que incluso Australia ha quedado marcada por ese espíritu misionero al recordar al monje benedictino gallego, Rosendo Salvado, enviado en 1845 para evangelizar a los aborígenes australianos y cuya labor, dijo, sigue viva en la abadía de Nueva Norcia, en Australia Occidental.

Previamente a sus palabras, Rouco bromeó sobre la llegada a última hora del obispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, al comentar que se había "perdido la liturgia de la palabra".

La misa estaba inicialmente dirigida a los peregrinos venidos de Madrid, ya que los obispos españoles habían planeado otro encuentro para los cinco mil españoles que, según la organización, se han congregado en Australia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud.

Pero "al final no se pudo realizar el evento, por lo que se decidió juntarlos a todos en la misa que el cardenal Rouco iba a hacer para los peregrinos madrileños", según contaron a EFE fuentes de la Conferencia Episcopal Española.

Ello provocó, según distintas fuentes, que no se contactara con todas las parroquias y grupos de peregrinos, por lo que muchos se perdieron el acto religioso.

Al terminar la homilía, un grupo de músicos entonó la primera canción, que no fue seguida por muchos feligreses, ya que según explicó Pablo de la Parroquía de San José de Madrid, la mayoría de los asistentes, como él mismo, pertenecían al camino Neocatecumenal, y no la conocían.

Luego, el grupo entonó varias canciones de Kiko Argüello, fundador y líder de ese movimiento, y la sala entera las cantó.

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