Alemania

Dortmund vive con frenesí la estridencia del tecno

19.07.2008 | 19:28

La ciudad alemana de Dortmund acogió hoy a miles de amantes de la música electrónica que se dieron cita en pleno corazón de la antigua cuenca minera del Ruhr para vibrar con la Love Parade, el festival de música tecno al aire libre más grande del mundo.

Bajo el lema "Highway to Love" ("Autopista al amor"), la Love Parade se celebró este año por segunda vez fuera de su lugar de origen, Berlín, donde nació hace casi veinte años.

Con la estridencia obligatoria en el vestir y una buena carga de látex, los fanáticos del tecno siguieron los compases de más de 250 pincha-discos de 15 países desde la calle o subidos sobre una de las 37 carrozas que desfilaron por el tramo de la carretera nacional B1 que les había sido reservada para la ocasión.

La fiesta por excelencia del "techno" en Alemania, que el año pasado reunió a 1,2 millones de personas en Essen (al oeste de Dortmund), culmina cuatro días de festejos con el nombre de "Love-Weekend".

El duo electrónico Underworld así como los DJs Moby, Paul van Dyk y Armin van Buuren calentaron este desfile que, según los organizadores, fue retransmitido en directo a 53 países, entre ellos Australia, China, Irak, Hungría o las Islas Salomón.

En los próximos años, la Loveparade se celebrará en las localidades de Bochum, Duisburg y Gelsenkirchen, todas ellas en la Cuenca del Ruhr.

El año pasado en Essen, los organizadores de esta fiesta callejera, que puso en marcha hace 19 años el pinchadiscos Doktor Motte (Doctor Polilla, en alemán), vieron cumplidas sus expectativas con la avalancha de 1,2 millones de asistentes.

La cita berlinesa, que desde 1989 tenía lugar en la capital cada año en el mes de julio -excepto en 2004 y 2005 cuando fue suspendida por falta de medios- se canceló hace ahora un año después de que los organizadores afirmaran que no habían recibido aún los permisos del Ayuntamiento de la capital.

Pero la Love Parade terminó realmente en el 2001, cuando las autoridades berlinesas, que hasta entonces habían concedido a la fiesta el estatus de manifestación política y asumido los costes de limpieza, dijeron basta, respaldados por un fallo del Tribunal Constitucional que confirmó el carácter comercial de la multitudinaria cita.

A partir de entonces, el número de participantes comenzó a caer en picado, desde el millón y medio de personas de 1999, y en el 2004 se retiraron todos los patrocinadores.

En el 2006 "resucitó" gracias a la nueva organización y al tirón de la capital alemana, convertida en una de las sedes del Mundial de Fútbol, y a un verano excepcionalmente cálido.

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