Sociedad

Esclavos del sol: tanorexia

20.07.2008 | 00:44
Esclavos del sol: tanorexia Esclavos del sol: tanorexia

Estar muy bronceados, lucir la piel de un color chocolate casi negro, es una obsesión que se convierte en muchos casos en enfermedad.

¿Por qué una piel morena les hace sentirse más bellos? ¿Qué mecanismo mentales hacen que piensen que las personas bronceadas tienen un mayor nivel de vida? ¿Por qué si sus pieles no tienen un color casi tizón no se sienten a gusto con ellos mismos?
No hay una respuesta muy clara al respecto, pero lo que sí es cierto es que hay muchas personas que por unas razones u otras viven presas del sol, adictas a él para conseguir unas pieles extremadamente bronceadas, y por ende, terriblemente castigadas por el astro rey, puestas irremediablemente en peligro, aunque esto parece no preocuparles.
Son los tanoréxicos, personas obsesionadas por el sol, que necesitan verse algo más que morenos para sentirse bien y que no ponen límite a esa obsesión, porque el broncearse para ellos ya no es un placer, sino una ansiedad. "La tanorexia es una obsesión por estar permanentemente moreno y hay que conseguirlo bien tomando el sol, con sesiones de rayos UVA o con autobronceadores. Hay que estar morenos, cuanto más mejor, y siempre", comenta Paz Castro, vocal de la Academia Española de Dermatología. "Psicológicamente, se origina un mecanismo mental por el que estas personas se sienten más atractivas, más seguras de sí mismas. Y en los tanoréxicos este deseo de estar moreno se transforma en una obsesión", añade Castro. Y es que la tanorexia, como cualquier adicción, es una enfermedad que debe ser también tratada por psicólogos. "El tanoréxico nunca se ve suficientemente moreno, y necesita verse la piel muy bronceada en cualquier época del año. Esa necesidad le provoca ansiedad, y por ello, llega un momento en el que deja de ser feliz con su moreno", comenta la psicóloga María José Zoilo.
Esta psicóloga explica que hay tres clases de tanoréxicos: el que se pone directamente al sol, el tanoréxico de rayos UVA y el de autobronceadores, que es el único que no pone en riesgo su piel, pero que psicológicamente siente la misma ansiedad.
Riesgo de cáncer. Y es que lo peor de la tanorexia es que la toma de sol o de rayos UVA provoca un terrible daño a la piel, envejeciéndola y elevando el riesgo de cáncer de piel, el melanoma, por el que, según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren casi 50.000 personas en el mundo. "El mayor enemigo de la piel es el sol, que provoca envejecimiento, pérdida de firmeza, arrugas, y cáncer. La relación entre el sol y el melanoma es directa, el sol provoca mutaciones en las células epiteliales, y el cáncer, explicado a grandes rasgos, es el descontrol en el crecimiento de la célula", explica la doctora Castro.
Pero los tanoréxicos no son conscientes de los riegos, no creen que por tumbarse al sol su vida corra peligro. Por eso, la psicóloga María José Zoilo explica: "En la tanorexia se dan una serie de circunstancias muy negativas para el enfermo.
Primero, que el estar moreno tiene un reforzamiento social, la gente suele decir "qué guapo estas tan moreno"; además, a nadie le incomoda un tanoréxico, no es como el tabaco que molesta con el humo, y, además, el tanoréxico no tiene conciencia de estar haciendo nada malo, "¿ir al médico por estar moreno?", piensan, y claro, con todo estos componentes es muy difícil tratarlos y que quieran tratarse".


Especiales DEPORTIVOS de la OPINION

Moto GP 2011

Moto GP

¿Quién ganara este año el Mundial de moto GP?. Toda la información relacionada con el mundial de motos  

 

Especial Ley de Internet

Fórmula Uno

Fernando Alonso va a por su tercer título mundial. Todo sobre los pilotos, el calendario y la clasificación 


La Opinión de Málaga - Página no existe
La Opinión de Málaga - Página no existe

Fotos: la ropa interior llega a Cibeles

La firma TCN y el diseñador Andrés Sardá han puesto el color esta jornada en la Semana de la Moda de Madrid




anteriorsiguiente
Lo último Lo más leído Lo más votado
Otras webs del Grupo Editorial Prensa Ibérica
 
 
 
La Opinión de Málaga