Terapia

Prevenir la enfermedad a carcajadas

 13:00  
 La risa es un recurso fácil para reducir las tensiones, el estrés o el dolor. Además adelgaza, mejora el insomnio, la resistencia a las infecciones, y hasta rejuvenece, opinan los partidarios del humor como terapia. Un estudio en personas mayores, centrado en promover emociones positivas, prueba su capacidad para mejorar la calidad de vida. En la imagen de archivo, un grupo de mujeres participa en un curso sobre Risoterapia en Barcleona.
La risa es un recurso fácil para reducir las tensiones, el estrés o el dolor. Además adelgaza, mejora el insomnio, la resistencia a las infecciones, y hasta rejuvenece, opinan los partidarios del humor como terapia. Un estudio en personas mayores, centrado en promover emociones positivas, prueba su capacidad para mejorar la calidad de vida. En la imagen de archivo, un grupo de mujeres participa en un curso sobre Risoterapia en Barcleona.  EFE/archivo/Toni Garriga

La risa es un recurso fácil para reducir las tensiones, el estrés o el dolor. Además adelgaza, mejora el insomnio, la resistencia a las infecciones, y hasta rejuvenece, opinan los partidarios del humor como terapia.

Ana Salamanca.EFE Un estudio en personas mayores, centrado en promover emociones positivas -presentado por la psicóloga Begoña Carbelo en el reciente Congreso de la Sociedad Internacional para los estudios del Humor (ISHS)- prueba su capacidad para disminuir el aislamiento y la soledad y, en definitiva, mejorar la calidad de vida.

"La risa es la mejor técnica preventiva tanto del dolor físico como del dolor mental", asegura el psicólogo José Elías, pionero en introducir la risoterapia aplicada al desarrollo personal. "Además de ser curativa", apostilla.

Lo beneficios de la risa y la carcajada son conocidos, y en los últimos años cada vez más los centros cívicos, residencias y hasta hospitales programan talleres para desarrollar el sentido del humor de los mayores, los cuidadores y profesionales -enfermeras y celadores- en contacto con los pacientes.

Los mayores que se acercan a esta terapia, fundamentalmente mujeres, manifiestan que han perdido el humor de forma progresiva por la muerte de amigos y porque se van quedando sin compañía, entre otras razones.

El número de mayores de 65 años que vivían solos en casa superaban 1,2 millones en 2005, un 17% más que en 2000, según datos del INE. Y fundamentalmente mujeres, por la diferente esperanza de vida.

Mayoritariamente se encuentran activos, "con ganas de hacer cosas", según se declara un 64,7% en un estudio de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP), elaborado con 1.500 entrevistas, que se presentará en octubre. El estado de animo era regular o malo para el 35,3% restante.

Algo más de la mitad, un 52,5%, dice tener buena salud o muy buena, frente al 28,3% que está "regular" y el 19% "mal", según datos avanzados a EFE.

Con valores muy altos, ellos mismos se perciben alegres, vitales, sabios, divertidos, cariñosos, solidarios, incluso productivos, como un apoyo en su entorno y sanos. Consideran que la sociedad ve en ellos esas cualidades, aunque con puntuaciones mucho más bajas, y que les ve más "enfermos" de lo que se sienten.


REÍRTE DE TI MISMO

La soledad y el dolor son los aspectos que más les fastidian.

Buscan aliviarlos, compartir tiempo, explica José Elías a EFE. "La tristeza es el primer paso hacia la enfermedad", destaca.

La base de la risoterapia "es aprender a reirse de uno mismo y de sus debilidades, y que la vida es una tragicomedia", agrega.

Y más allá de los juegos de expresión corporal, las anécdotas o los chistes se trata de desarrollar técnicas mentales que ayuden a mejorar la percepción de la realidad.

"No se puede quedar en un juego, un respirar, un saltar... hay que propiciar recursos más a largo plazo", insiste la psicóloga Begoña Carbelo, con amplia experiencia en el campo del humor y la salud.

Los beneficios se perciben. Está demostrado que al reír segregamos endorfinas, las hormonas de la felicidad, pero ¿cómo provocar la risa cuando se acaba de perder a la pareja, a un hijo, o cuando las enfermedades, aunque controladas, causan problemas emocionales?
Begoña Carbelo, profesora titular en Enfermería de la Universidad de Alcalá de Henares, realizó una investigación en pacientes de un centro de salud de Madrid, 17 mujeres de 65 a 87 años, que pasaban por esa situación, y fueron derivadas a un programa de "Educación para la Salud".

No trató exclusivamente de hacerlas reír, sino de buscar recursos para desarrollar emociones positivas ante los contratiempos, "y que aprendieran a cuidarse emocionalmente", explica a EFE.

"Los mayores son más afines a la tristeza, a la melancolía, a quedarse parados, tienen pérdidas en la vida que hay que afrontar", señala la autora de "El humor en la relación con el paciente".

Y "el objetivo se cumplió", tras cinco sesiones con ejercicios enfocados a perder el miedo al ridículo, compartir anécdotas o recordar con qué se reían de jóvenes, idear disfraces y hasta hacer un epitafio divertido.

Estaban más motivadas, más contentas, compartían con sus hijos lo que vivían en grupo, jugaban con sus nietos "y transferían lo que aprendieron a su entorno", explica Carbelo.

Evolucionaron hasta identificarse con colores más claros. En los test de autoevaluación mejoró su percepción del estado de ánimo y afirmaban tomarse "la vida con más relajo". En definitiva, se cuidaban más y se sentían mejor.

Otro trabajo con cuidadores de familiares con demencias o enfermedades graves arrojó similares resultados. En este grupo había un hombre. "Ellos tienen menos conciencia de tener que cuidar de sí mismos, pero fue un ejemplo de participación", manifiesta.


EL ESTRÉS Y EL CATARRO

La literatura científica describe la relación entre el estado emocional y el sistema inmunológico, en el sentido de que las personas con más humor están menos estresadas y resisten mejor al catarro, la gripe o el dolor. La risa mejora la circulación, la digestión, el sueño y aumenta la autoestima, entre otras propiedades.

Pero ¿basta una sonrisa? "Tiene que ser a carcajadas", opina José Elías. "La sonrisa -explica- es un gesto social que apenas mueve dos músculos. La risa mueve 420 músculos -en la cara, el pecho, el intestino-, genera energía, y mejora la percepción de la realidad".

Aunque no es una panacea. "No hay nada que cure todo", responde Elías. Lo que permite es "una mejor actitud" ante situaciones adversas.

"La tristeza y la depresión son una escotilla por donde entra un maremoto de virus y bacterias", afirma la Psiconeuroinmunologia. "Yo añado -dice Elías- que cuando estamos tristes cualquier resfriado es fuerte y cuando estamos alegres, felices o enamorados, no existen gripes ni resfriados".

Aunque faltan evidencias científicas que acrediten qué cambia en el sistema inmunológico con la risa, o si previene enfermedades graves, los terapeutas las perciben.

Los de la Fundación Theodora o Payasos sin Fronteras, que trabajan con niños con cáncer y enfermedades graves, observan que "emocionalmente ocurren cosas". Piden menos analgésicos y están más relajados.

Todo tipo de humor tiene un puntito saludable, "siempre que no haga daño a nadie; si alguien es ofendido, no es tan terapéutico", concluye Carbelo.


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