Zaragoza 2008

Una Expo para el intelecto de un niño de 10 años, pero listo

24.07.2008 | 14:38

La Exposición Internacional de Zaragoza, que ha superado con éxito un tercio de su singladura, está dirigida a un público familiar y sus contenidos han sido pensados para que hasta pueda asimilarlos "un niño de 10 años", pero "listo".

Así resume esta muestra sobre "Agua y Desarrollo Sostenible", lema de la Expo de Zaragoza (noreste de España), el jefe del Área de Temática y Medio Ambiente de Expo 2008, Francisco Pellicer, en una entrevista con EFE.

"Todo el contenido de la Expo está hecho para niños. El nivel medio es para un niño listo de 10 años, a partir de ahí los adultos pueden hacer una lectura más profunda en función de su formación y de la mochila de sus conocimientos y experiencias, pero todas las exposiciones van dirigidas a un público familiar", explica Pellicer, a quien sus compañeros llaman con ironía cariñosa "el ideólogo".

El objetivo fue construir "un mensaje coherente e íntegro" sobre "ideas básicas" que constituyen "el armazón intelectual de toda la exposición" y que están "en todos sus soportes y manifestaciones".

Además de las que albergan el centenar de países participantes en sus respectivos pabellones, trece son las exposiciones temáticas que dependen directamente de los organizadores de Expo Zaragoza 2008.

Todas se sustentan sobre la base del concepto de "agua para la vida", de "agua como recurso único", del "agua como un derecho fundamental, de un derecho humano", subraya Pellicer, quien acentúa sus palabras con la cadencia y la entonación de quien ha dedicado su vida profesional a la educación.

Y si se quiere hilar más fino, las dos grandes ideas -precisa- que sobrevuelan las trece exposiciones que Pellicer ha supervisado son: el agua compartida y el agua y los riesgos naturales.

Ideas que están también en los espectáculos, como el de la noche, un gran iceberg en el río Ebro que se resquebraja por el cambio climático, mientras una voz de un chico joven invita a pensar de otra forma.

"Se trata de una invitación a asumir los desafíos que nos presenta el siglo XXI (...) a que sigamos innovando y modifiquemos nuestros malos hábitos. Es un canto a la esperanza, ya que tenemos esta capacidad creadora de los dioses, pero también tenemos la responsabilidad de nuestros actos", según Pellicer.

Buena parte de las más de 5.000 actuaciones programadas a lo largo de los tres meses de Zaragoza 2008 (14 de junio-14 de septiembre) están dirigidas al público infantil, que tiene su propio espacio en el Balcón de los Niños.

Un escenario que acoge a las principales compañías del mundo de títeres, marionetas y teatro infantil, dice el director artístico de Expo Zaragoza 2008, Paco Ortega, quien ha huido de "paternalismos".

"La pauta en la programación infantil es la misma que en la de los adultos. He partido de la base de considerar a los niños como un publico igual de inteligente al que había que trasmitir los mismos mensajes medioambientales y de responsabilidad ética con el Planeta", señala Ortega, también en entrevista con EFE.

Pero no todo es mirar y escuchar, en la Expo también hay espacio para aprender jugando, de primera mano, en tres talleres situados en otras tantas plazas, dirigidos a niños a partir de los 5 años y dedicados al agua, las energías renovables y la ciencia.

En declaraciones a EFE, su artífice, Oriol Ripoll, puntualiza que "no son ludotecas en las que dejar a tu hijo y te vas, es un lugar donde puedes jugar con tu hijo", y en las que explican "cosas que pueden parecer muy complicadas de forma rudimentaria y sencilla".

Lo que tiene la Expo es que su oferta y dimensiones puede llegar a empachar y más a un estómago infantil, por ello los organizadores han diseñado 39 rutas para guiar a los visitantes de Educación Infantil, Educación Especial, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional por los diferentes espacios.

"La Expo es como una comida china en la que están todos los platos dispuestos en la mesa y cada uno, en función de su apetito, su formación, su amplitud de gamas a la hora de registrar sabores, etc, se va componiendo su comida", puntualiza Pellicer.

Para él, "lo ideal" para "degustar y disfrutar" de la Expo son "tres días", "no se podrá ver todo, pero tampoco es necesario".

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