Música

Paolo Conte vuelve a Madrid para ofrecer un concierto cargado de jazz

24.07.2008 | 20:03

Tras treinta años de carrera y más de veinte discos a sus espaldas, el incombustible Paolo Conte vuelve a Madrid para ofrecer su repertorio de siempre y un adelanto de su próximo trabajo, que verá la luz en septiembre, en el que sigue fiel a sus atmósferas pero introduce por primera vez los sintetizadores.

"Me gusta la música moderna, pero es débil como el mundo actual; le falta profundidad artística", explica a EFE un afable Paolo Conte de 71 años, corroborando a lo largo de la entrevista su "pasión por la buena música, sea moderna o antigua, pero siempre hecha de materia artística" y desmintiendo, al mismo tiempo, su fama de artista poco dado a concesiones comunicativas con la prensa.

Será el próximo viernes dentro del ciclo de los "Veranos de la Villa" cuando "Il Avvocato" -un mote que le pusieron sus primeros seguidores por ser licenciado en derecho- ofrezca un concierto inundado de jazz y sentimiento, en el que habrá múltiples referencias al cine y a la literatura.

En el patio del Conde Duque no faltarán temas perennes en la trayectoria de Conte, como "La coppia più bella del mondo" y "Azzurro", que cantó en los sesenta Adriano Celentano; "Un gelato al limon", que le abrió el mercado francés a finales de los setenta; o la desgarrada "Genova per noi".

"Piezas", como él las llama, que le hacen sentirse a veces algo "cansado" pero que le devuelven, dice, un regusto a lo ya vivido y al tipo de música que ha servido para construir el artista que es hoy. "Siempre las cambio algo en directo porque necesito seguir divirtiéndome en escena", añade.

Tampoco faltará en este concierto un pequeño adelanto de su próximo trabajo, en el que todos los temas están compuestos por Conte, que verá la luz el próximo septiembre y del que aún no sabe el nombre porque tiene "en mente tres o cuatro".

Será un único tema, titulado "El cuadrado y el círculo", en el que utilizará como novedad en su trayectoria los sintetizadores porque, afirma, "le encanta su sonido deshumanizado".

"Siempre he usado instrumentos acústicos, pero ahora también experimento con sintetizadores, porque tienen una belleza de sonido extraña, no natural pero muy interesante", explica.

Este poeta irónico, que saldrá a escena con su inseparable piano negro, tiende a alejarse del mundo y sus corrientes justo la distancia precisa para narrarlo con una mirada muy personal, del mismo modo que debe distanciarse, afirma, de los temas nuevos para que vuelvan a tener "cierta virginidad inicial".

"No sé juzgar lo que he creado justo después de hacerlo. Después de componer, debo dejar de escucharlas un tiempo y esperar tres o cuatro años para entender qué he querido decir de un modo más profundo", comenta.

El italiano, que se ha retirado a su Aspi natal con su mujer, asegura que su "espíritu no ha cambiado" y que conserva intacto su "hambre de música", pero sí admite que ha sufrido algunas "variaciones estilísticas" a lo largo de sus treinta años de carrera.

Con todo, el músico es muy consciente de que suele colgarse el cartel de no hay entradas en la mayoría de sus conciertos, lo que perfila de inmediato un público fiel e intergeneracional.

"Soy consciente de la calidad de mi público, de hecho se parece mucho entre nacionalidades: es gente apasionada, cultivada, curiosa artísticamente y nada exclavo de la moda", explica despacio, haciendo, sin querer, un símil con su propia música

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