Festival de San Sebastián

El Jazzaldia se abre a un año de reflexiones sobre la viabilidad de su modelo

28.07.2008 | 19:04

El Festival de Jazz de San Sebastián puso fin anoche a su 43 edición y se adentra ahora en un año de reflexiones en el que se analizará la viabilidad económica del actual modelo para ver cómo se saca adelante "un monstruo" de estas características, ha dicho hoy su director, Miguel Martín.

El día después del Jazzaldia es el del balance, y este año han sido 150.000 personas, 15.000 más que en 2007, las que han seguido la programación, casi un centenar de conciertos en seis días, repartidos entre el Kursaal, el teatro Victoria Eugenia y los escenarios de las terrazas y la playa de La Zurriola.

Ha faltado la emblemática plaza de la Trinidad, a causa de las obras del museo de San Telmo, pero eso no ha impedido "el gran éxito" de esta edición, según ha dicho Martín en rueda de prensa, quien ha asegurado que la evaluación artística "ha sido la más alta".

Ha calificado de actuaciones "con mayúsculas", a las que ha puesto una nota de "once sobre diez", las de los saxofonistas David Murray y Steve Coleman, el cantante y compositor italiano Paolo Conte, la cantante Dianne Reeves, el violinista Jean Luc Ponty y los pianistas Keith Jarrett, Ahmad Jamal y Kenny Barron.

Punto y aparte para Liza Minelli, cuya personalidad "se ha ganado a un público reticente" con una actuación en la que demostró que es "una profesional como la copa de un pino", ha destacado.

"Tiene el aparato locomotor maltrecho, pero una voz en grandes condiciones. Fuimos testigos de cómo se derrumbó cuando se cerró el telón, de cómo su gesto se transformó en una mueca de dolor porque lo había dado todo. Ella vive y muere en el escenario", ha subrayado el responsable del Jazzaldia.

Tras lamentar las cancelaciones de los conciertos del cantautor estadounidense John Hiatt y del pianista italiano Stefano Bollani, Martín ha dicho que la primera "noche blanca" del Festival, la "Gaubira (ronda nocturna)" que se celebró entre la noche del 26 y la madrugada del 27, "salió bien, adecuada, aunque hay mucho que mejorar".

Se repetirá la "Open Mike (Micrófono Abierto)" con la que se ha dado, también por primera vez, la oportunidad a grupos aficionados de actuar en directo en esa madrugada en blanco, en la que se reunió todo un variado conjunto de estilos, y volverán a organizar el Bertsoa & Jazza, que ha reunido a cinco músicos vascos de jazz con cuatro bertsolaris (poetas populares vascos que improvisan sobre un tema).

Martín ha reconocido que lanzó "un globo sonda" cuando en una entrevista habló de la posibilidad de que en el futuro el jazz quedará a cubierto de un festival mucho mayor y mucho más abierto a otras músicas.

Ha explicado que las respuestas que ha recibido hasta el momento se resumen en una frase: "Si no está estropeado, no lo arregles".

No obstante, ha señalado que es necesario estudiar "la viabilidad económica" del modelo actual, en el que caben numerosos conciertos gratuitos al aire libre y que requieren "un presupuesto enorme".

Ha negado, sin embargo, que éste haya sido un Jazzaldia de transición. "Cada edición empieza y acaba en sí misma", ha añadido.

Sólo dos notas negativas ha dado Martín de lo ocurrido este año y ha echado la culpa al tiempo, que en una de las jornadas arrojó "diez minutos de lluvia" y en otra trajo una galerna que obligó a suspender algunos de los conciertos de la noche en la playa.

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