Expo 2008

Gistau reconoce que será ´imposible´ alcanzar las visitas previstas

30.07.2008 | 16:38

La Exposición Internacional Zaragoza 2008 llega a su ecuador con un resultado que satisface a Roque Gistau, presidente de Expoagua, la sociedad estatal que la ha puesto en marcha y, aunque reconoce que será imposible alcanzar los 6,5 millones de visitas previstas, afirma que el objetivo no se cuenta por la gente que acuda, sino por la calidad de lo que se ofrece.

Así lo asegura en una entrevista con Efe, en la que confiesa que probablemente no repetiría una experiencia como esta porque ha supuesto un desgaste terrible, aunque está contento porque se ha hecho una "machada" y dejará como legado a la ciudad una pastilla arquitectónica, infraestructuras y las conclusiones de la Tribuna del Agua.

Pregunta.- Estamos en el ecuador de la Expo y se han alcanzado poco más de 2 millones de visitas de los 6,5 millones previstas. ¿Le preocupa?

Respuesta.- Nunca ha habido un número de visitantes previsto. Ha habido un número de diseño. Esta Expo está diseñada para poder recibir a 6,5 millones. El objetivo no se cuenta por la gente que venga, sino por la calidad de lo que hacemos y por la opinión que la gente que viene se lleva de la Expo. Y por algo mucho más importante, el lema (Agua y desarrollo sostenible) y su repercusión.

En todo caso, estamos en 2,3 millones y pensamos que en la segunda parte de la Expo va a haber más gente. Las expectativas de septiembre son tremendas.

P.- Pero no se va a poder llegar a la cifra de diseño ni con días récord de aquí al final de la Expo.

R.- Es muy difícil. Quedan 46 días y serían 70.000 de media. Yo creo que es imposible.

P.- ¿Que no se llegue a las visitas previstas afectará a la cuenta de resultados?

R.- Lo que afecta es el número de entradas vendidas, no el número de visitas. Tenemos vendidas, y cobradas, como 4,5 millones y de ésos sólo han entrado 2,3, por tanto es posible que algunos de los que han comprado no vengan. Lo que afecta a la cuenta de resultados es que ingresemos menos de 105 millones de euros, y hasta ahora estamos en torno a 70.

P.- Pero si no se llega a los 6,5 millones...

R.- Afectará. Pero primero hay que saber cuánto representan las entradas en el total de ingresos de la Expo. Va a haber 700 millones de inversión y 220 de gasto y lo que pueda repercutir (los ingresos por entradas) en la cuenta de resultados no es relevante a efectos globales.

P.- La gente se queja de falta de sombras y de las largas colas.

¿Está satisfecho con el resultado de la Expo?

R.- El público, que es a quien servimos, se queja de eso, pero al tiempo cuando da la opinión sobre la Expo es favorable en un 90 por ciento. Yo también me quejo del sol, porque hace un sol terrible en Zaragoza, pero es lo que hay. Hay unos 70.000 metros cuadrados sombreados. Uno sabe a lo que viene, y esta Expo tiene algo mucho más importante que pasar algo de calor, que es aprender sobre el lema de la Expo y asistir a espectáculos magníficos.

P.- Los barcos aún no llegan a la Expo, tienen que ponerles un motor fueraborda para remontar el Puente de Piedra y el azud sólo está operativo unos meses al año. ¿Es una buena inversión?

R.- Eso que se lo pregunten al inversor. Yo ahí soy un mero actor. Como yo digo siempre, que cada palo aguante su vela, y el tema de los barcos y del azud es una decisión municipal. A mí, honestamente, que Zaragoza tenga un río con una lámina estabilizada me parece bien. Y que circulen unos barquitos. Que haya que dragar el río o rebajar el cauce para llegar hasta Ranillas, eso es más discutible.

P.- La Tribuna del Agua es el elemento diferencial de esta Expo respecto a las anteriores. ¿Tiene la repercusión que esperaba?

R.- Creo que sí. Yo estoy contento. Vamos a ver cómo es el final de la película, pero hasta ahora ha desfilado mucha gente importantísima del mundo del agua y las conclusiones que está sacando pueden cumplir su objetivo, que en definitiva es orientar el futuro de la humanidad sobre criterios de gestión de recursos naturales.

P.- El 40% de los pabellones ya está vendido. ¿La post-Expo es el mayor legado a la ciudad?

R.- Quizá sea el mayor legado. Pero yo creo que hay tres legados: el de la pastilla arquitectónica que es la Expo, el de las obras generales de infraestructuras y el que tiene que ver con el lema, que es la Tribuna y sus consecuencias. Las tres cosas juntas son potentes.

P.- Lleva 47 días al pie del cañón desde que abrió la Expo. ¿Con qué se queda?

R.- Con la opinión de la gente. A mí me impresiona mucho, y me afecta, que me paren por la calle o por el recinto y me digan: "Muchas gracias, lo han hecho ustedes muy bien". También me para la gente para decirme que lo hemos hecho mal, no todo son flores, pero la mayoría de la gente está encantada. Y hay algo que me ha sorprendido, y es la actitud de la ciudadanía que conforma el voluntariado. Y desde el punto de vista del conjunto de la Expo en marcha, la Tribuna. Pero yo soy un experto en agua, es de lo que sé.

P.- Está embarcado en esta aventura desde el año 2005. ¿Cuál ha sido el momento más complicado?

R.- El arranque, sin ninguna duda. Los primeros seis meses fueron realmente duros.

P.- ¿Qué hará cuando la Expo eche el cierre?

R.- En primer lugar, irme de vacaciones y después jubilarme de un trabajo asalariado, no de un trabajo intelectual, porque si Dios quiere, y tengo fuerza, me gustaría transmitir algo de lo que sé. Y hacer algo por los demás.

P.- ¿Repetiría esta experiencia?

R.- Probablemente no, porque ha sido muy duro. Ha sido un desgaste terrible, para mí y para mi familia.

P.- ¿Ha sido el mejor proyecto de su vida profesional?

R.- Lo que seguro que ha sido es el proyecto más difícil. Pero yo no lo calificaría como el mejor. Creo que hice mejor mi trabajo cuando estuve en el Canal de Isabel II.

P.- Y la Expo. ¿Ha sido el más complicado?

R.- Sí. Sin ninguna duda.

P.- Pero ¿está satisfecho?

R.- Sí. Lo digo con absoluta inmodestia: Creo que hemos hecho una machada.

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