l. o. Valencia
No empezó nada bien la tarde. En el toro que abrió plaza Julio Aparicio intentó sacar provecho de un sobrero pero fue imposible. El matador se desquitó ante su segundo oponente, sin duda el más dotado del encierro de ayer, de La Palmosilla. Fue con este astado con el que Aparicio pudo dejar las pinceladas de su singular arte, especialmente con trincherillas y sus ´patentados´ naturales. Finalizó su actuación con un desplante de rodillas y una certera estocada. El palco le otorgó una oreja, trofeo que, a la postre, sería el único de toda la tarde.
Alejandro Talavante estuvo algo más que correcto en su primer animal, con una muleta bien llevada, dominando el juego de los medios y bien plantado sobre el albero. Destacaron unas bonitas chicuelinas. Algo más de nervio tuvo su toreo durante el enfrentamiento con su segundo enemigo de ayer en Valencia, en una faena que fue de menos a más, justo a la inversa del toro. Y hasta donde llegó el astado pudo llegar el extremeño.
Por su parte, Daniel Luque, una de las revelaciones de la pasada temporada, gustó en algunos pasajes pero tuvo el peor lote de la tarde, dos animales que imposibilitaron cualquier opción de lidia. Aún así, algunas tandas de naturales y la buena disposición y ganas del diestro dejaron un buen sabor de boca en los aficionados.