Alejandra Guillén. Málaga
El prestigioso pintor malagueño José Denis Belgrano (1844-1917) acapara en estos momentos la atención de las restauraciones más recientes de la Colección Unicaja, que a lo largo de su historia ha desarrollado una intensa labor de recuperación, mantenimiento y conservación de sus fondos artísticos.
Dos óleos sobre lienzo de José Denis Belgrano, una de las figuras más representativas de la denominada Escuela Malagueña del siglo XIX, han sido adquiridos recientemente por la Fundación Unicaja. El artista malagueño, dotado de excelentes cualidades artísticas, cultivó de forma más destacada el retrato, los temas de género siguiendo los modelos de Fortuny y de Ferrándiz, y las escenas típicas callejeras, que retrató como ningún artista coetáneo.
Sin embargo, uno de los motivos predilectos de los pintores del XIX, los bodegones, ha sido una de las facetas menos conocidas del más genuino representante del realismo burgués ´fortunysta´. Así, los dos lienzos integrados en la Colección Unicaja, ´Bodegón con melón y sandía´ y ´Bodegón con manzana y naranja´, constituyen dos ejemplos muy representativos del tratamiento pictórico que empleó Denis Belgrano en una modalidad plástica que se practicó ampliamente en Málaga.
Las dos obras, cuya temática es poco usual dentro del acervo artístico de Denis Belgrano, han sido recuperadas por el restaurador e historiador Enrique Salvo Rabasco. La actuación se enmarca dentro del interés de la entidad financiera de recuperar las obras de los principales artistas del XIX, de los que Unicaja posee ya una importante colección.
Maestría. El proceso de restauración de estas dos piezas de Denis Belgrano se ha dividido en varias fases de actuación y ha permitido conocer con más detalle la maestría y la técnica del pintor malagueño, que se ocultaban debajo de una capa de suciedad.
Según Salvo Rabasco, los trabajos han consistido fundamentalmente en la limpieza, a través de un tensoactivo, que ha permitido devolver el lustre a detalles pictóricos de la composición, tales como las pinceladas de la manzana o la decoración que embellece los jarrones o la cafetera.
De igual forma, se han consolidado las partes desprendidas, se han estucado las pérdidas, que eran muy pocas, se ha realizado una reintegración matérica y cromática, con la técnica del puntillismo, y se han restaurado los marcos. La recuperación de los dos bodegones ha concluido con la aplicación de un barniz protector.