L. o. Madrid
Hasta el último toro de la tarde, el de ayer parecía que iba a ser otro festejo más de esta Feria de San Isidro, tan discreta y aburrida. Sin embargo, llegó la hazaña de Luis Bolívar. Torero y valiente, el colombiano supo enfrentarse al buen sexto de la tarde, de Las Ramblas, y mostró un arte de peso y quilates. Tanto apostó el diestro por el animal que éste le propinó una cornada en el muslo derecho. Regresó el matador, tras el torniquete, y remató una faena de las mejores vistas hasta ahora en el ciclo madrileño. Merecidísima oreja. Antes, en su primero, el colombiano no se sintió a gusto en ningún momento. De ahí que cosechara el silencio del respetable.
En realidad, hasta el último toro, la plaza estuvo enmudecida. Los tres animales de Marqués de Domecq, con algunos rasgos de nobleza, no dieron el juego necesario y suficiente para el arte. Y?de eso se resintieron Juan Bautista y David Fandila ´El Fandi´. El matador francés lo intentó con su primero, pero pronto perdió las manos el astado; más grave fue lo que ocurrió en su siguiente animal, ágil y más que apto para la lidia, pero que no fue entendido por el diestro (el toro fue aplaudido en el arrastre). Porsu parte, El Fandi estuvo voluntarioso pero se encontró con un lote que cabeceaba en general. En suma, menos mal que ayer estuvo Luis Bolívar.