la opinión. Madrid
Los diestros Miguel Ángel Perera y Julián López ´El Juli´ protagonizaron ayer la cara y la cruz de la tradicional Corrida de la Beneficencia, en la Feria de Aniversario de Madrid. El primero, ovacionado, perdió la oreja por un fallo con la espada; el segundo fue despedido de Las Ventas con algunos pitos. El festejo estuvo presidido por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia.
Perera estuvo valiente, arrojado, en su primero, que tampoco fue un dechado de fuerza. El extremeño se mantuvo quieto, solemne y decidido. Lástima del pinchazo. En su segundo, repitió valentía y, lamentablemente, también pinchazo, un fallo que le privó del deseado trofeo. Julián López no tuvo el mejor lote de la tarde, desde luego, pero el público creyó que no hizo lo suficiente por aprovechar sus posibilidades. De ahí los pitos que escuchó. Manzanares sí trato de proyectar una faena con su primer astado, un ejemplar justito de fuerzas; el diestro estuvo mejor por momentos, también peor en otros, con su último oponente, que se cayó demasiadas veces.