Efe Londres
La situación económica no está para derroches. Y aunque parezca una broma, incluso los más privilegiados están concienciados de lo importante del ahorro. Es el caso de la reina Isabel II, que también ha decidido ajustarse el cinturón ante la crisis y, al igual que muchos de sus súbditos, ha reservado una pequeña parcela en los jardines del palacio de Buckingham para poder cultivar algunas verduras y hortalizas.
Por primera vez desde tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la Reina, de 83 años, ha autorizado que en una parcela de cuatro metros por diez se cultiven distintos tipos de verduras y hortalizas, entre ellas, tomates, frijoles, cebollas, puerros, fresas y zanahorias, para que puedan ser consumidas en la residencia de la Familia Real. El terreno está en los jardines del palacio en un lugar reservado hasta ahora para plantar flores de verano, informó ayer la prensa dominical, que incluso publicaba fotografías de la parcela.
De esta manera, la soberana se une a la tendencia de muchos británicos de plantar verduras en sus jardines o en espacios de tierra alquilados, como manera de conservar el medio ambiente porque no se utilizan productos químicos en el cultivo y para hacer frente a la recesión económica por la que atraviesa el Reino Unido. Una portavoz del palacio de Buckingham puntualizó que no hay productos químicos en el cultivo. "Se ha utilizado líquido de algas para alimentar las plantas y ajo contra pulgones...Todo lo que se cultive será consumido en el palacio", destacó. Las primeras fresas plantadas en el palacio fueron consumidas la semana pasada con motivo del cumpleaños del duque de Edimburgo, de 88 años, informa hoy el dominical ´The Observer´.
La última vez que se cultivaron verduras y hortalizas en una residencia real fue en 1943 en el castillo de Windsor, a las afueras de Londres. En aquel tiempo de guerra se inició una campaña para animar a que la gente fuese autosuficiente a la hora de alimentarse.
La reina de Inglaterra no es la única en haber iniciado el cultivo de una huerta, ya que el pasado mes de marzo, la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, cavó el primer surco de la futura huerta biológica de la Casa Blanca.