marta berard / efe. Nueva Delhi
El infatigable cooperante español Vicente Ferrer falleció ayer a los 89 años en la ciudad india meridional de Anantapur, epicentro de su acción humanitaria, desde donde trabajó por hacer realidad el sueño de acabar con la pobreza y mejorar la vida de los más desfavorecidos.
Ferrer murió en su domicilio, acompañado por su esposa Anne, su hijo Moncho y su nuera Vushala, informó la portavoz de la Fundación Vicente Ferrer, Blanca Romañá.
El filántropo catalán, que se encontraba en estado crítico, falleció a causa de una parada cardiorrespiratoria después de que en los últimos días su estado de salud se agravara.
"Los cooperantes y trabajadores lo están llevando con mucha serenidad, como hubiera sido el deseo de Vicente", añadió la portavoz de la fundación humanitaria.
Justo hace tres meses, Ferrer había sufrido una embolia y había sido posteriormente ingresado en un hospital de la cercana localidad de Vellore, donde permaneció varias semanas hasta que recibió el alta y volvió a su domicilio, en Anantapur, siempre en compañía de los más allegados.
La familia de Ferrer está recibiendo las condolencias de los vecinos de la zona, que se han desplazado hasta la sede de la organización fundada por el filántropo catalán.
Centenares de residentes de los pueblos próximos a Anantapur, donde la organización lleva a cabo su labor humanitaria, forman largas colas a las puertas del edificio, donde se instaló la capilla ardiente, para despedirse de Ferrer. "Están desolados. La gente está muy triste", aseguró la portavoz.
Ferrer, nacido en Barcelona el 9 de abril de 1920, llegó como misionero jesuita en 1952 a la India.