El Papa Benedicto XVI defendió ayer la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y se mostró contrario a otros "modelos alternativos de familias", alegando que pueden afectar al desarrollo integral del hombre. Por ello, el Pontífice arremetió contra las políticas que legalizan los "matrimonios alternativos".
El Pontífice así lo manifestó en el discurso que dirigió a la nueva embajadora de Holanda ante la Santa Sede, la baronesa Henriette Johanna Cornelia Maria van Lynden-Leijten, que ayer le presentó las cartas credenciales en la residencia veraniega de Benedicto XVI en Castel Gandolfo, al sur de Roma.
Tras resaltar la importancia de la escuela en la formación de la persona, el Obispo de Roma dijo que más importante es aún la familia, basada en el matrimonio "estable y fructífero" entre un hombre y una mujer.
"Nada es igual o puede sustituir el valor formativo de crecer en un entorno familiar seguro, aprendiendo a respetar y a promover la dignidad personal de los otros. Por el contrario, una sociedad que promueve modelos alternativos de vida familiar en aras de una supuesta diversidad puede acarrear consecuencia sociales que afecten al desarrollo integral del hombre", afirmó el Papa.
Benedicto XVI subrayó también ante la embajadora de los Países Bajos la importancia de la libertad, que, dijo, debe basarse en la verdad y tiene que estar dirigida hacia el bien de los individuos y de la sociedad.
Recientemente, en un discurso dirigido a los obispos de Brasil, el Papa Ratzinger denunció que las llamadas "familias ampliadas" están arruinando la vida de muchos niños, que se sienten huérfanos –dijo– "no porque se hayan quedado sin padres, sino porque tienen demasiados"