EFE. OSLO / WASHINGTON
"Sorprendido" y "honrado" se mostró ayer el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tras ganar el Premio Nobel de la Paz 2009. En una intervención en la Casa Blanca, Obama aseguró que acepta el premio como "un llamamiento a la acción" para resolver los problemas mundiales, entre los que enumeró la lucha contra el cambio climático y el conflicto entre palestinos es israelíes.
Según aseguró, no percibe el galardón como "un reconocimiento" a sus propios logros, sino a las metas que se ha fijado para el mundo. "No tengo la impresión de que merezca estar en la compañía de tantas personalidades transformadoras que han sido homenajeadas con este premio", reconoció Obama, que viajará a Oslo para recoger el galardón y que dijo que donará el dinero del premio (970.580 euros) para fines benéficos.
En una nota más personal, reveló que ayer su hija Sasha, de ocho años, le comunicó: "Papá, has ganado el Premio Nobel de la Paz. Y es el cumpleaños de Bo", el perro de la familia presidencial.
El Comité Nobel Noruego premió ayer con el Nobel de la Paz el compromiso de Obama con la diplomacia internacional y una nueva visión del mundo, en una de las decisiones más sorprendentes y polémicas de los últimos años.
En su motivación del premio, el comité resaltó sus "esfuerzos extraordinarios para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos", concediendo especial importancia a su visión y su trabajo por "un mundo sin armas nucleares".
La llegada de Obama al poder ha creado un "nuevo clima" en la política internacional en el que la diplomacia multilateral ha reconquistado un rol central, enfatizando el papel de la ONU y otras instituciones, algo que el comité valoró de forma especial.
Pero la concesión del Premio Nobel de la Paz a Obama provocó reacciones de sorpresa y esperanza, aunque también fue objeto de críticas. En América Latina, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que el Premio Nobel "es una conquista de un presidente que anunció medidas importantes para contener el armamento nuclear y eso lo hizo merecedor".
En España, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró que el Premio supone "un estímulo y un respaldo" para que el presidente estadounidense logre en su tarea "conquistas de paz".
Dureza. En Estados Unidos, el líder del Partido Republicano, Michael Steele, criticó duramente la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente del país y opinó que se debe a su estatus de "estrella" más que a logros reales. Sin embargo, para el ex presidente de EEUU, Jimmy Carter, representa "una valiente declaración de apoyo de la comunidad internacional". El primer ministro nipón, Yukio Hatoyama, destacó que no es fácil que el presidente de EEUU, un país que tiene los mayores arsenales de armas nucleares, "pida la creación de un mundo sin armas atómicas".
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió "respeto" para la decisión del Instituto Nobel Noruego al responder a preguntas de periodistas en el sentido de que puede ser prematuro premiar a Obama cuando sólo lleva nueve meses en la Casa Blanca. El ex presidente polaco Lech Walesa calificó de precipitada la concesión: "¿Tan rápido? Demasiado rápido. Obama no ha tenido tiempo de hacer nada todavía".