EFE. MADRID
Enrique Miret Magdalena, catedrático de Ética, teólogo y Presidente Honorario de Mensajeros de la Paz, falleció ayer en Madrid tras una larga enfermedad, informaron fuentes próximas a la familia. Los restos mortales de Miret se encuentran en el Tanatorio de La Paz en Alcobendas (Madrid), donde hoy, a las 13.00 horas, se oficiará un responso y posteriormente será incinerado.
Nacido el 12 de enero de 1914 en Zaragoza, Miret Magdalena se doctoró en Ciencias Químicas en 1942 en Madrid, ciudad en la que vivió la Guerra Civil refugiado en la Embajada de Paraguay por encontrarse inscrito en la lista de candidatos a ingresar en la Compañía de Jesús. Conocido conferenciante y teólogo seglar heterodoxo autodidacta, que se consideraba ante todo "hombre de diálogo", a lo largo de toda su vida ejerció una intensa actividad como escritor, profesor y conferenciante experto en Teología, Ética y Sociología de la Religión y de la Familia y Juventud.
Entre otras publicaciones, escribió artículos para ´Temas para el debate´, ´Informaciones´, ´El Independiente´, ´El Imparcial´, ´Diario 16´, ´Le Monde´ y ´El País´. También participó con diversos artículos en ´Enciclopedia del Gran Mundo´ y ´Enciclopedia de la educación´ y escribió 18 libros de temas culturales y sociales, entre los que destacan: ´Violencia y agresividad ante la ciencia y la fe´, ´Por una nueva educación religioso-moral´, ´Catolicismo para mañana´, ´Revolución de lo religioso´, ´Religión e irreligión hispanas´, ´El nuevo rostro de dios´ y ´Amor y sexualidad´. Fue fundador, Presidente Nacional y Vicepresidente para Europa de la Alianza Cristiana de Jóvenes de la YMCA y vocal directivo de la Fundación para la Renovación de la Escuela. También participó como invitado en algunas sesiones del Concilio Vaticano II y fue presidente del Tribunal de Menores y de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa.
Asimismo, Miret Magdalena, padre de siete hijos, se especializó en las religiones orientales y sus relaciones con el cristianismo, cuestión sobre la que escribió diversos libros en la última etapa de su vida. Miret poseía una gran colección de catecismos de todo el mundo, de alrededor de 1.500 ejemplares.