efe Madrid
Concisa hasta la médula, Natalie Imbruglia responde a velocidad de ametralladora. Con pocas palabras, la cantante australiana logra sacar brillo a las virtudes de su nuevo disco, ´Come to life´, un trabajo "muy ecléctico", asegura.
"Tenía ganas de probar diferentes estilos, que no se definiera sólo por una cosa", explica Imbruglia acerca de su cuarto trabajo de estudio, un compendio de diez canciones en el que ha plasmado "sentimientos muy intensos sobre la vida". A partir de una base pop, la artista ha añadido pequeñas pinceladas de rock, dance y música electrónica, conformando un collage que refleja esa intensidad emocional. "Representa el nacimiento de mi espíritu y la transformación en la persona que se supone debo ser", cuenta Imbruglia de forma enigmática a través del teléfono.
A sus 34 años, la cantante asegura sentirse "realmente libre", una autonomía que, aunque trate de quitar hierro al asunto, parece derivar de su reciente mudanza de casa discográfica. "Firmé un contrato siendo muy joven y la experiencia del cambio fue liberadora", afirma.
Aunque se apresura a puntualizar que "algunas de las canciones" fueron escritas "cuando aún no había firmado con Universal", Imbruglia reconoce que ha recuperado "la alegría de estar en el estudio sin dar cuentas a nadie". De ese proceso salieron canciones como ´My god´, ´Lukas´, ´WYUT´ y ´Cameo´.
La intérprete, que se dio a conocer en 1997 con ´Torn´, lamenta "el politiqueo" del negocio discográfico. "Algunas veces, con todo lo que pasa entre bastidores, te acabas olvidando de lo mucho que te gusta hacer música", asevera.
Para la composición de ´Come to life´, Imbruglia ha contado con la colaboración de Chris Martin, cantante de Coldplay.