susana golf. Valencia
Sabéis cómo nos llaman a los prejubilados de RTVE? Los inmortales, porque no podemos pasar a mejor vida", bromea Fernando Argenta. En realidad, añora ´El Conciertazo´, el programa que dirigía en La 2 en un intento por acercar la música clásica a los niños. Hijo del gran director Ataúlfo Argenta, la música es su vida; divulgarla, su cometido. A Bach le llamaba el Viejo Peluca, a Vivaldi el Cura Pelirrojillo y a Beethoven, el Sordo Genial; de Tchaikovsky contó que era homosexual. Treinta y dos años al frente de ´Clásicos Populares´ en RNE y nueve en ´El Conciertazo´ en La 2 se vieron truncados por la prejubilación.
–¿La vida es música?
–La música es vida.
–¿Qué banda sonora pondría a su propia vida?
–De todo un poco, un cóctel. Escucho muchos tipos de música. He tocado rock [como guitarrista de Micky y los Tonys], cada música tiene un tiempo y un espacio. Me gusta el folk, el jazz...Es difícil elegir una.
–Usted creció rodeado de música, en una familia donde la música era básica.
–Desde el útero materno.
–Precisamente, a los bebés se les estimula con música clásica cuando están en el vientre de su madre. Cuando nacen, ¿qué es lo que pasa? ¿Dejamos de ponérsela?
–Eso no puede ser, si la madre es sensible tiene que seguir facilitando el disfrute de la música. El niño es una esponja, a esa edad no siente rechazo. Luego, claro, a los 12 ó 13, es como el Guadiana, la adolescencia es la negación de todo. Pero después se recupera.
–¿Hay que entender de música para apreciarla?
–No hay que entenderla. Si a un niño le das siempre hamburguesas y pizzas es difícil sacarlo de ahí, hay que abrirle el paladar.
–¿Pero los que no escuchan clásica son los niños o son los padres?
–Todo viene de ahí, decimos que la culpa es del colegio, del sistema, de la sociedad. Pero está en nuestra casa.
–Usted se acercaba a los niños con cuentos, llamando a los grandes genios por apodos, dejándoles saltar o gritar.
–Los niños son niños y se expresan como tales. Pero son más respetuosos de lo que parece. Y son sinceros. Que griten y salten al final de una pieza si les ha gustado es una maravilla. Es lo mejor que le puede pasar a un intérprete.
–¿La música clásica es seria o no es en absoluto música clásica?
–Hay música divertida, evocadora, triste... Yo he visto llorar a muchos niños con la música de Beethoven. Les llega. Pero lo que no pueden los niños es aburrirse, ésa es la peor pedagogía que se me ocurre.
–¿Puede Stravinski competir con Pokemon, Harry Potter y los videojuegos de las consolas?
–Stravinski, a palo seco, puedes ponérselo dos minutos. Pero luego lo adornas, con la acción, los personajes y otras muchas cosas. ´El Conciertazo´ sí que competía con todo eso. Y no lo digo porque lo hiciera yo, porque no lo hacía yo, en realidad éramos un equipazo.