la opinión Madrid
Lo que, en principio, se ´vendió´ como un argumento para la igualdad de sexos puede ser, en realidad, un factor para mejorar el sexo. Numerosos estudios ya no sólo confirman que compartir las tareas domésticas y las responsabilidades familiares sirve además de para prolongar la estabilidad de la pareja para mejorar su vida sexual.
Constance Gager y Scott Yabiku, de las universidades estatales de Montclair (New Jersey) y Arizona, respectivamente, estudiaron a 6.877 parejas con casi interminables jornadas laborales. Los resultados acaban de ser publicados en la revista ´Journal of Family Issues´: las parejas que aseguran compartir las tareas del hogar y la educación de los vástagos, tienen más y mejores relaciones sexuales que aquellas donde la mujer asume las cosas del hogar. La explicación, en realidad, es bastante lógica: cuando ambos se involucran en las labores domésticas, las mujeres manifiestan más sentimientos de cariño y afecto hacia ellos; los hombres, por su parte, sienten una mayor satisfacción marital.
De otro lado, un estudio realizado por el Laboratorio del Amor, del doctor John Gottman, de la Universidad de Washington, mostró además que cuando los hombres contribuyen con las tareas de la casa, la mujer presenta menos niveles de estrés y una mejor salud emocional. Las mujeres, expresa Gottman, interpretan esta colaboración como un signo de amor y cariño de sus parejas, por lo que sienten efectivamente muna mayor atracción por ellos.
Informe. Según el informe ´Trabajo total, género y normas sociales´, elaborado en 14 países del primer mundo en 2007, hombres y mujeres trabajan por igual 7,9 horas al día, considerando labores dentro y fuera del hogar. Los hombres en España aún participan de forma casi testimonial en las labores del hogar y el cuidado de los hijos, lo que sitúa al país por debajo de la media del mundo desarrollado en igualdad de género y explica su baja tasa de natalidad.
Almudena Sevilla, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad de Oxford, asegura que si bien la sociedad no considera ya que la mujer tenga que quedarse en casa, tampoco es habitual contemplar la posibilidad de que sólo trabaje y no se ocupe de las tareas domésticas, al revés que con los hombres. España ocupa la octava posición en la clasificación de igualdad entre hombres y mujeres en países desarrollados, por detrás de Suecia, Noruega, Reino Unido (incluida Irlanda del Norte, que se examina aparte en la investigación), EEUU, Holanda e Irlanda y por encima de Nueva Zelanda, Japón, Alemania, Austria y Australia. La puntuación española fue de -0,08, no muy lejos del último clasificado (-0,16) y, sin embargo, a una distancia notable del primero del ránking, Suecia (0,43).