Víctor A. Gómez. Málaga
La saga ´Crepúsculo´ (con el estreno de su segundo episodio, ´Luna Nueva´; más sobre ella en la siguiente página), las series ´True Blood´, ´Being Human´ y ´The Vampire Diaries´ –Antena 3, siempre tan cuca para el fenómeno ´fan´, ya prepara una serie sobre chupasangres enamorados–, los estrenos de ´Daybreakers´ y de filmes para los más selectos como ´Thirst´ y ´Déjame entrar´ , el lanzamiento de un libro del tataranieto de Bram Stoker, autor de ´Drácula´, en que continúa las pendencias del conde... ¿Los vampiros están de moda? No se puede decir tal cosa de algo que, finalmente, ha hecho realidad su propio mito: es eterno. ¿Cómo lograron tal hazaña los abrazacuellos? Sencillo: adaptándose a los tiempos beneficiándose de su dualidad, metamorfoseando del humano más monstruoso a, en la actualidad, el monstruo más humano.
Y es que los vampiros nacieron con el propio cine. Ya en 1896, un año antes de la publicación del ´Drácula´ de Stoker, George Méliès, el primer mago de la gran pantalla, filmó la vampírica ´La mansión del diablo´. Mucho camino –más de 1.000 cintas sobre vampiros rodadas en el siglo XX– se ha recorrido desde entonces hasta llegar al actual Edward Cullen, protagonista de la saga literaria ideada por Stephenie Meyer, tan correcto y galán. Quizás la historia de los chupasangre sea el trayecto del propio ser humano, el que transita del miedo a lo diferente a su actual celebración, en ciertos casos impostada –la serie que graba Antena 3 estos días se titulará ´No soy como tú´–. Por eso la Mina de la novela de ´Dracula´ se ve ´obligada´ a adorar al conde tras el bocado hipnótico de éste mientras la Bella de ´Crepúsculo´ siente una fascinación ´real´ por Cullen, que –eso sólo lo saben aún los lectores de los libros– se plantea la posibilidad de elegir su conversión a ´no muerta´.
¿Qué ha llevado entonces a que los herederos de Vlad Tepes sean pasto del fenómeno ´fan´? Coincidencia astral, podríamos llamarlo: los valores que históricamente han representado los vampiros son los de buena parte de la adolescencia y juventud actual. Un especialista en cine de terror, Mark Ryan, lo tiene claro: "Gran parte del atractivo de estas criaturas es su estilo de vida, basado en el hedonismo, la autosatisfacción, el placer y el ´carpe diem". Por no olvidarnos del hecho de que vivirán para siempre, y de que, por alguna razón u otra, siempre parecen haber sido transformados en seres de la noche a una edad tierna, hermosa y ausente de arrugas. ¿Qué joven no sueña con eso?
Llama también la atención el interés que ha despertado ´Crepúsculo´ y sus alrededores en el género femenino, usualmente tan poco dado a lo bizarro, la ciencia ficción y derivados. La explicación va más allá de los torsos cincelados de los protagonistas de estas películas: "Cullen es peligroso, pero no supone peligro para Bella. Parece inalcanzable, pero finalmente le consigue. Además, sólo un vampiro puede prometerle a una mujer que pasará con ella, literalmente, toda la eternidad". Lo dice Amy Smith, una especialista en literatura y cine de vampiros. Y parecen corroborarlo las cifras del estreno de ´Luna Nueva´: los expertos prevén que recaude 100 millones de dólares en su fin de semana de estreno.
Ya se prepara la diversificación de los mordiscos. La aparición de hombres lobo, otro icono del horror, en ´Luna Nueva´ podría dar paso a una fiebre total por los licántropos: Benicio del Toro estrenará el año que viene ´The Wolf Man´, una cadena de TV estadounidense recreará ´Teen Wolf´, la adaptación a la pantalla de la primera entrega de las novelas de la saga ´Shiver´ –otra mujer la escribe, Maggie Stiefvater, y va sobre... un chico que se convierte en lobo y una chica que le quiere de todas formas–. Hollywood y la cultura popular, los vampiros más astutos.