nacho morán / efe. Málaga
Mantener la casa a una misma temperatura todo el año, sea invierno o verano, parece un reto imposible, pero es uno de los objetivos que se ha marcado un grupo de investigación de la Universidad de Málaga (UMA) mediante un tratamiento especializado de vidrios y superficies.
"Los edificios tienen dos puntos principales de pérdidas y ganancias térmicas, que son el tejado y las ventanas", explica el profesor de la UMA José Ramos -quien dirige el proyecto junto al profesor Francisco Martín-, que ha añadido que la demanda urbana de energía alcanza el cuarenta por ciento de toda la que se consume. "Si una casa está bien aislada, nos ahorramos la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano", señala Ramos, que añade que la primera premisa es el ahorro, "y una vez conseguido, pasaríamos a la captación", lo que supone que el edifico sea capaz de almacenar energía para autoabastecerse.
Lo que los investigadores denominan "funcionalización de superficies" consiste en tratar los materiales que componen el vidrio o el techo de los edificios y alterar sus propiedades térmicas, mecánicas o estéticas, en función de las necesidades que se planteen. "Aplicar a una superficie de cobre una mano de pintura negra ya supone una funcionalización, porque estamos alterando sus propiedades térmicas, y conseguimos que absorba mucho calor, aunque también emite mucho", pone como ejemplo Martín, que ha precisado que el grupo de la UMA trabaja en capas de diversos materiales, tales como cromo o níquel, con un grosor que no supera los trescientos nanómetros –un tercio del grosor de un cabello–. En cuanto al vidrio, su tratamiento sería similar, con el objetivo de regular la radiación de las ventanas, "con lo que se consigue un control térmico y un mayor confort", explica Martín.
Las propiedades mecánicas de estas superficies también cobran importancia, ya que la mayoría de ellas, según argumenta Ramos, van a estar al descubierto, expuestas a las condiciones climatológicas, lo que obliga a los investigadores a trabajar con materiales que equilibren por un lado el aspecto térmico sin descuidar la resistencia, y sin olvidarse de la estética.
Todo el trabajo del grupo de la UMA está orientado a la integración de estas superficies en la construcción de edificios, "para lograr tener construcciones eficientes desde el punto de vista energético".