Alejandra Guillén. Málaga
Una semana de ilusiones y nervios con la gracia carnavalera como la gran protagonista. Todos los barrios de la capital y municipios de la provincia han desplegado estos días sus mejores letras y músicas sobre el escenario del Teatro Cervantes.
Después de 365 días de duro trabajo, anoche la suerte quedó echada; sólo algunos pasaron a la gran final que se celebrará mañana en el Cervantes. Pero horas antes de este momento decisivo, que supone la recompensa a cientos de horas de dedicación sin reservas, las últimas cinco agrupaciones que participaban en la semifinal perfilaban los detalles de sus disfraces, decorados, y lo más importante, el repertorio.
Con los nervios a flor de piel los componentes de la murga malagueña ´Academia de Baile Manolito España´ retocaban sus trajes y los estribillos más pegadizos de su puesta en escena en un local del centro histórico. El carnavalero Raúl Arribas se mostró ayer "muy satisfecho" de la trayectoria de esta veterana formación carnavalera, que puede asegurar sin réplica que "siempre han llegado a la final". "El año pasado quedamos en segunda posición con ´Esta murga sí que entiende", comentó este experimentado carnavalero.
Las mejores bazas de esta popular murga, que cuenta con la reconocida experiencia de José Carlos Muñoz Pariente, es el elevado nivel de carcajadas y risas durante el repertorio, a través de un buen surtido de coplas referidas al estado de la ciudad, la crisis y los acontecimientos más actuales, pero en esta ocasión vistos desde el personaje de uno de los niños que asisten a esta peculiar clase de baile de barrio.
Pero no todo son carcajadas y diversión. La principal reivindicación de los aficionados al Carnaval de Málaga es la "escasa" presencia en los medios de comunicación, que en su opinión, constituye una menor incidencia de estos festejos en la calle. La mayoría coinciden en que el Concurso de Agrupaciones de Canto está "bastante consolidado" y que ha alcanzado un alto nivel de calidad con el paso de los años, pero el respaldo de estas actividades en las calles malagueñas sigue siendo una asignatura pendiente.
Popular. De esta opinión es José María González, de la comparsa rondeña ´Entre las flores´, que sustentó su puesta en escena en un recorrido por el trabajo de los recolectores de flores del siglo XVIII. Considera que el Carnaval "necesita el empuje de los medios", para que "sea más popular y la gente se identifique más".
Fieles a su estilo y con los cuplés como la herramienta para despertar las risas del público en sus reflexiones sobre "este tiempo tan loco" y Falete como personaje del corazón, los rondeños mostraron su "gran agradecimiento" al concurso malagueño, que tantas alegrías les ha dado.
Por su parte, Luna Gutiérrez define estas fiestas como "una enfermedad muy sana". La carnavalera forma parte de la comparsa ´Akelarre´, que llegó anoche a las tablas del Cervantes con una intención muy clara: romper los "típicos tópicos" del papel de la mujer en estos concursos de canto. Están hartas de que se les denomine ´murga femenina´ y para acabar con estas discriminaciones, la agrupación ha preparado una particular escenografía.
Son unas brujas muy, muy feas que lanzan sus conjuros contra esta filosofía en el Carnaval, que después de muchos años en esto siguen llamándolas "niñas". "Estamos cansadas de que las mujeres sean motivo de sorna en los concursos del Carnaval, y por eso nuestro particular akelarre", observa Gutiérrez, que demandó el mismo trato que al resto de participantes.