la opinión. Washington.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Michael Mullen, defendieron ayer en el Senado la anulación de una polémica ley de 1993 que prohíbe a los soldados gays hablar públicamente de su orientación sexual, so pena de ser despedidos, y a las autoridades indagar sobre ello. Se trata de la primera audiencia en el Congreso de EEUU sobre el tema desde la entrada en vigor de la norma, hace 17 años.
"No importa cómo abordaremos el asunto, pero no podemos obviar el problema que supone tener vigente una política que fuerza a hombres y mujeres jóvenes a mentir acerca de lo que son para poder defender a sus conciudadanos", señaló Mullen ante el Comité de Servicios Armados del Senado. Según Mullen, su opinión tanto desde un punto de vista personal como profesional es que "permitir a homosexuales y lesbianas declarar abiertamente su condición sexual es lo correcto".
De anularse la ley, conocida en inglés como ´Don´t ask, don´t tell´ (DADT) –´No preguntes y yo no te cuento´–, sería la primera vez en la historia del país que los soldados que proclamen abiertamente su homosexualidad puedan prestar servicio en el Ejército sin temor a ser despedidos. No obstante, la anulación de la norma requerirá el visto bueno del Legislativo.
Gates anunció que se creará un grupo de trabajo para revisar la política actual y hacer las debidas recomendaciones. Este grupo tendrá un año para realizar esta tarea.
Mientras tanto, el Pentágono estudiará las formas de aplicar la ley actual "de la forma más justa y humana", según Gates, en alusión a la posibilidad de que las autoridades castrenses no tomen represalias contra soldados homosexuales cuya orientación sexual haya sido revelada por terceros.