S. G.
Sostiene el periodista José Luis López Galiacho que el famoso se había convertido en una especie en peligro de extinción y por ese motivo la prensa del corazón empezó a crearlos, a inventarlos. La gran fábrica "de la nada a la fama", en feliz expresión de Margarita Rivière, son los reality shows y el caso más extremo, ´Gran Hermano´, que en España lleva 10 años en antena y suma 166 concursantes.
En ´La fama. Iconos de la religión mediática´, Rivière dedica todo un capítulo al fenómeno ´OT´ (´Operación Triunfo´) como uno de los casos más claros de "profesionalización de la fama mediante su conversión en espectáculo de masas". Los llamados ´triunfitos´ –de los que sólo unos pocos han hecho carrera musical– se ganaron la animadversión de muchos cantantes profesionales por la fama exprés que obtenían, una fama la mayoría de las veces con pies de plomo y poco o nada duradera pero que transmite la impresión de que llegar a lo más alto es fácil.
Pero en ´OT´ aún hay que cantar. En ´GH´ no hay que hacer nada, excepto dejarse grabar por una cámara 24 horas al día, convivir, ser polémico, hacer edredoning... Margarita Rivière cree que el prodigioso éxito de este programa se debe "a la conversión de la televisión en la materialización del sueño del voyeur que observa a los demás por el ojo de la cerradura". Esta fama, veloz y efímera, no termina con el concurso. Los concursantes, que son seleccionados entre el anonimato cuidadosamente, pasan, tras dejar la casa de Guadalix de la Sierra, a hacer rondas por todos los programas de Tele 5 –si son listos, por otras cadenas–, abren blogs, aparecen en las revistas, posan para ´Interviú´, hacen bolos y, a menudo, terminan convertidos en tertulianos, otra nueva clase que se sienta junto a los periodistas, lo que muchos consideran intrusismo. Kiko Hernández, ex ´gran hermano´ y ahora en ´Sálvame´, es el paradigma de este último caso. Es listo y sus participaciones ofrecen pingües beneficios a Telecinco: la bronca con su compañera de programa Lydia Lozano a partir de un encontronazo personal entre ambos supuso que la cuota de audiencia del formato presentado por el controvertido Jorge Javier Vázquez se elevara a un 21,6 %. Por supuesto, la ´cadena amiga´ ha explotado este nuevo episodio de malísimo rollo, enfrentando a Hernández con Mercedes Milá (´Sálvame Deluxe´) o creando debates sobre la bronca (´La noria´).