JESÚS ZOTANO. MÁLAGA
Un vez perfilado el organigrama de la Fundación Málaga 2016, el delegado de Cultura, Miguel Briones, señala que ya sólo falta constituir la entidad formalmente y realizar algunas acciones para que los malagueños tengan la sensación de que algo va a ocurrir en breve. "Málaga va a dar la sorpresa", asegura con firmeza.
–La Fundación Málaga Ciudad Cultural está a punto de constituirse. ¿Ahora empieza la verdadera lucha por la capitalidad en 2016?
–Hay que recordar que el proyecto comenzó a tener una estructura a través de la Oficina de la Capitalidad, que ha sufrido varias evoluciones, aunque siempre ha sido la que ha mantenido el proceso de información, recogida de adhesiones, mantenimiento de la web y, en definitiva, la labor de hacer visible la apuesta de Málaga. Ya veíamos la necesidad de constituir una estructura más amplia y más ambiciosa, que aglutinase a todas las instituciones públicas y la iniciativa privada. Y por eso ya se llevaba tiempo trabajando en un borrador de los estatutos de esa fundación. Ahora hemos ofrecido el texto a las administraciones y otras entidades, tratando de buscar el máximo consenso, ya que se trata de un proyecto de ciudad.
–Ya tienen al presidente, Juan José López Cohard, y al gerente de la entidad, Javier Ferrer. ¿Qué más les hace falta para arrancar?
–Para crear esa estructura necesitamos que sea aprobado por el pleno, algo que ya se ha hecho, y que cada institución lo apruebe a su vez, asumiendo que en la estructura exista un director gerente, un presidente, un número de patronos fundadores y unos colaboradores.
–¿Y qué labor tendrá esa fundación?
–A través de la fundación vamos a establecer una línea de comunicación y otra de publicidad para visualizar nuestra candidatura. Estas dos líneas están en el horno y se van a ver en breve. Por otra parte, hay que redactar el proyecto: el dossier que se va a presentar en Bruselas, que en definitiva es lo que nos va a valer la candidatura. Si la propuesta se publicita muy bien, mucho o poco, eso significa que has gastado un dinero sin saber aún el resultado, ya que el jurado no es la propia ciudad, ni siquiera otras ciudades del país. Que nuestra candidatura esté presente en Madrid o en otras ciudades no nos garantiza la victoria.
–Tampoco la creación de esta entidad...
–Los jurados, en todas las ediciones anteriores, siempre han manifestado su aprobación a que haya un estructura creada, antes o después de la presentación. Y que exista un proyecto de ciudad en el que todas las instituciones están a favor. Han habido ciudades que han ganado creando la fundación después de haber pasado la preselección. Pero todas, al menos, han hecho ver al jurado que la ciudad acude unida a la convocatoria.
–¿Hay verdaderas esperanzas de alcanzar el objetivo?
–Somos muy optimistas. Málaga coincide con el perfil de las que ya han sido Capital Cultural: ciudades cosmopolitas, modernas, bien comunicadas y con capacidad hotelera, hostelera y empresarial para acoger el evento. Además, nuestra gran carencia, que era la de equipamientos culturales, ya no lo es tanto gracias al esfuerzo del Ayuntamiento y de otras instituciones. Gracias al Centro de Arte Contemporáneo, el Museo del Patrimonio, la labor de la Fundación Picasso, el Teatro Cervantes y el Echegaray, el Museo Picasso, la rehabilitación del Teatro Romano, el Museo de Bellas Artes y Arqueológico, el Museo Thyssen, el complejo museístico de Tabacalera, el Auditorio de la Música..., todo es sumar. Y todo encaja en las necesidades que tenía Málaga. La ciudad debe estar convencida de su enorme potencial.
–¿No es posible que Málaga esté convencida, aunque sin saber muy bien por lo que compite?
–Somos consciente de que debemos comunicar más y mejor, pero hay que tener en cuenta de que no estamos ante una candidatura para una Olimpiada ni para un título de Patrimonio Histórico de la Humanidad. Éste no es un evento fugaz sino de permanencia.
–¿Cuáles son nuestros potenciales frente al resto de postulantes?
–Hay candidaturas que basan su propuesta en modos temporales del pasado. Hablan de ´nosotros éramos´, ´nosotros hemos sido´. Creo que no hay que utilizar esos tiempos. Burgos habla de las edades del hombre y la prehistoria; Córdoba habla de las tres culturas, del Califato... En Málaga podemos decir que éramos grandes, por nuestra historia y las civilizaciones que nos han precedido, pero además podemos decir que somos una realidad. En nuestro presente somos una gran potencia desde el punto de vista cultural.
–La elección del francés Paul Chevillard como asesor para la elaboración de la candidatura ha despertado muchas suspicacias...
–Considerábamos necesario incorporar una mirada nueva y extranjera para que realizar un análisis de la ciudad sin ningún tipo de prejuicios. Queríamos una mirada limpia y que, además, nos aportara una idea de la mirada del jurado, que en principio es extranjero. Por eso nos parecía adecuado que esa mirada nos anticipase la opinión de los propios miembros del jurado. Además, Paul Chevillard no es ajeno a la gestión cultural y a la organización de grandes eventos. A sabiendas de que pudiera haber suspicacias o dudas sobre su capacidad, nos parecía el perfil más adecuado para incorporarse al proyecto y redefinir nuestra acción cultural.
–Pero seguro que habría muchos malagueños con experiencia en la gestión cultural y conocimientos en profundidad sobre esta tierra como para definir el proyecto...
–Pero para eso está el comité de expertos, el gerente, el presidente, los patronos de la fundación, la Diputación, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento, las obras sociales de las entidades financieras, las asociaciones y empresas culturales... Paul Chevillard no va a hacer un proyecto de espaldas a la realidad cultural de Málaga. Está aquí para tomar referencia de lo que ya existe y para introducir una nueva mirada.
–¿Cree que las cacareadas diferencias entre la baronesa Thyssen y su hijo pueden poner en peligro el proyecto del museo?
–Tenemos el proyecto completamente cerrado con la baronesa, a quien la ciudad de Málaga no tendrá nunca las suficientes palabras de agradecimiento por su apuesta. Hay una realidad incontestable: desde que se comunicó la voluntad de crear un museo de la colección de Carmen Thyssen hasta ahora se ha ido demostrando con hechos que el acuerdo está perfectamente claro y definido entre ambas partes. No hay que preocuparse por ningún obstáculo sobre ningún acuerdo al que ya se haya llegado. Por eso estamos tranquilos y convencidos de que todo se va a llevar a buen puerto.
–Ese acuerdo habla de un préstamo de obras durante 15 años, pero después la ciudad podría encontrarse con un museo vacío...
–Bueno, pero el acuerdo se hace con la posibilidad de una prórroga. Y estoy convencido, y así lo ha manifestado la propia baronesa, que su confianza y apuesta por Málaga no necesita condicionantes y es indefinida.
–¿Es partidario de que la Catedral se complete?
–Es un debate muy, muy delicado. Estoy a favor de que exista el debate, porque eso dice mucho a favor de Málaga. El debate viene a decir que existen sensibilidades, ocupación y preocupación sobre el patrimonio de la ciudad.