Alejandra Guillén. Málaga
Es la joya arquitectónica de la ciudad y uno de los monumentos renacentistas más valiosos de Andalucía. La Catedral de Málaga, que se comenzó a construir en el año 1528 sobre la antigua Mezquita Mayor existente en la ciudad islámica en el momento de su reconquista por los Reyes Católicos, ha vivido numerosos cambios y novedades en su larga vida. Los últimos años han sido muy positivos para el mantenimiento y conservación del Templo Mayor malagueño, con la construcción de una sobrecubierta que acabó de forma definitiva con los problemas de goteras y humedades que arrastraba el monumento, y la limpieza y restauración de todas las fachadas catedralicias, excepto de la portada principal, que recuperará su esplendor dieciochesco en los próximos meses.
De hecho, los andamios volverán a la Catedral. En sus casi tres siglos de historia, la fachada principal, situada en la zona oeste del monumento, ha sufrido los efectos de la contaminación y del paso del tiempo. La suciedad, el polvo y los excrementos de las palomas impiden ver, por ejemplo, el color de las columnas salomónicas barrocas o la belleza de los medallones que rematan las tres puertas.
El Cabildo catedralicio contratará en los próximos días a una empresa especializada que realizará los trabajos de limpieza de mantenimiento de la fachada principal de nuestra ´Manquita´.
Es el elemento arquitectónico más fotografiado por los turistas y malagueños y el Obispado ha decidido que la portada oeste tiene que lucir en toda su plenitud. Los trabajos comenzarán después de esta Semana Santa y concluirán aproximadamente en el mes de junio.
Y la avanzadilla técnica ya se ha puesto en marcha. Ayer mismo, el aparejador de la Catedral, Fernando Ramos, preparaba el informe que se entregará a la diócesis y que identificará de forma precisa y detallada los materiales que conforman la portada principal.
Sobre los planos de este muro exterior, los expertos marcaban las zonas en peor estado, los diferentes materiales y las tonalidades que embellecen la portada principal. La piedra arenisca roja, mármoles blancos de macael y polícromos (rojo del Torcal, de Cabra y negro marquina) recobrarán su esplendor original, así como se retirarán los anclajes, cajoneras y cerrajerías innecesarias y se limpiarán las vidrieras que coronan la portada.