Redacción
La compañía Trànsit Dansa, de María Rovira, homenajea en El salto de Nijinsky al gran bailarín ruso del mismo nombre partiendo de una instantánea captada por un fotógrafo. Desde esa imagen, Rovira explora los significados y misterios del salto, que puede ser juego, ritual, danza, competición atlética o simple impulso que nos lleva a elevarnos del suelo. Mañana viernes 19 de marzo a las 21.00 horas, sube a las tablas del Teatro Echegaray de Málaga un espectáculo que se estrenó en el Festival Grec de Barcelona 2007, ganó el Premio Butaca 2008 al Mejor Espectáculo de Danza de Cataluña y giró por España, Europa, África y América del Sur.
Con coreografía y dirección de María Rovira, los bailarines Damián Federico Cortés, Julio Andrés Escudero, María Garriga, Isabel Tapias, Reinaldo Ribeiro, Daniel Rosado, Isabel Tapias y Sol Vázquez evolucionan al son de las composiciones originales de Javier Gamazo y Marc Álvarez, que han escrito tanto piezas que suenan a clásicas como fragmentos de música electrónica.
Trànsit Dansa lo forman bailarines especializados en danza clásica, contact, realase, jazz modern, gimnasia deportiva o atletismo, entre otras disciplinas. La compañía catalana, que celebró en 2009 su veinticinco aniversario, es residente en el Teatre Monumental de Mataró, aunque su intención es servir de puente para la creación venida de otras partes de España. Muestras de ello son su vinculación especial con Andalucía gracias a su habitual presencia en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, y sobre todo la inminente apertura en Mataró del Centro de Creación para la Danza, un ´laboratorio´ cuya intención es recibir diferentes propuestas llegadas de otras comunidades autónomas, para así conectar el ballet catalán con el del resto del país.
El salto de Nijinsky es un espectáculo inspirado en el gran bailarín Vaslav Nijinsky, a quien la esquizofrenia le obligó a abandonar su carrera artística. El bailarín Serge Lifar le visita con la intención de reavivar su memoria, ejecuta algunos pasos de sus coreografías cuando, de repente, Nijinsky salta y es cazado en pleno vuelo por el objetivo de un fotógrafo. Este magnífico salto atrapado por la instantánea sirve de punto de partida a María Rovira para concebir un espectáculo que indaga en los misterios de la memoria y profundiza en el significado metafórico del salto, reencontrando en él los impulsos atávicos y primarios que se esconden en dicho movimiento. Saltamos de alegría, saltamos tras un acto inesperado, de miedo, de sobresalto, saltamos por sobrepasar un obstáculo, saltamos cuando queremos ver algo a lo que no llegamos, saltamos para coger un impulso que nos lleve a otro lugar. Es trasladarse, elevarse, es cambio. En suma, es una coreografía en la que el salto nos lleva a comprender los viajes, los saltos de la memoria.
Vaslav Nijinsky
Vaslav Nijinsky debutó en 1907 con el Ballet Imperial Ruso. Poco tiempo después se trasladó a París y bailó como miembro distinguido de los innovadores ballets rusos. Pronto llegó a primer bailarín. Fue el primero en representar los papeles principales en El espectro de la rosa, Petrushka , Schéhérezadey Las sílfides. Hizo la coreografía de La siesta de un fauno (1912) y La consagración de la primavera(1913). Vaslav Nijinsky abandonó su carrera en 1918, al ser atrapado por la esquizofrenia, de la que nunca se llegó a recuperar completamente. El bailarín Serge Lifar le visita y con la intención de reavivar su memoria ejecuta ejercicios en la barra mostrándole algunos pasos de sus coreografías. Animándose de repente y sin preparación alguna, de espaldas a la barra, Nijinsky salta y es cazado en el vuelo por el objetivo del fotógrafo. Este magnífico salto, con su traje y su cara con expresión ausente, llevó directamente a Trànsit Dansa a preguntarse qué espacio, qué lugar de su memoria se despertó e hizo que saltara así. Para dar un salto, muchas partes de nuestro cuerpo se relacionan y coordinan, todo empieza con un impulso, o con una serie de impulsos.