Víctor A. Gómez
David Serrano zanja abruptamente sus películas de sonrisa torcida ('Días de fútbol' y 'Días de cine'), que fueron de bien a batacazo en lo que respecta a taquilla, y vuelve al libreto que le lanzó a la primera línea, el de 'El otro lado de la cama', con 'Una hora más en Canarias'. Me haré varias preguntas: ¿El 'nuevo' cine español es un vodevil a lo Pedro Osinaga? ¿Por qué el filme comienza como un musical y parece que a mitad al director se le olvide? ¿De veras no se le ocurrió a Serrano cerrar las subtramas de los personajes? Mucho colorido (el vestuario y el diseño de producción es como un muestrario de Titanlux), mucho histerismo y mucha falta de pretensiones, pero esto no funciona.