efe. Madrid.
El Premio Cervantes reconoció ayer la humanidad y el "compromiso fraterno" de la obra del escritor mexicano José Emilio Pacheco, quien recibió el galardón con una humildad que le llevó a proclamarse miembro de "una orden mendicante", la de los escritores.
"Me gustaría que el premio Cervantes hubiera sido para Cervantes. Cómo hubiera aliviado sus últimos años el recibirlo", afirmó Pacheco tras recoger de manos del Rey el máximo galardón de las letras hispanas en un acto que se recordaron los recientes terremotos de Chile y Haití. Pacheco, que había anunciado un discurso "muy sencillo y muy modesto", aseguró en su intervención que la situación de los escritores no ha cambiado desde los tiempos en que el propio Cervantes y su rival Lope de Vega se humillaban "ante duques, condes y marqueses".
"Casi todos los escritores somos, a querer o no, miembros de una orden mendicante. No es culpa de nuestra vileza esencial sino de un acontecimiento ya bimilenario que tiende a agudizarse en la era electrónica", aseguró el escritor mexicano, de 70 años, que llegó a la Cátedra del Paraninfo ayudándose de un bastón. Pacheco encontró "argumentos contra la vanidad" incluso en la anécdota que protagonizó cuando se le cayeron los pantalones –"no tenía tirantes", explicó a los periodistas– minutos antes de que comenzara en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el acto de entrega del premio.
De la "bondad" y la "modestia" del autor de ´Tarde o temprano´ dejó constancia en su discurso el Rey, quien destacó que la obra del galardonado rezuma "una humanidad y un compromiso fraterno" que "le han llevado siempre a estar cerca de los que sufren". La obra de Pacheco demuestra que "sólo lo frágil perdura, que hay defensa contra el vacío y que se puede ser conciencia del tiempo", según la ministra, Ángeles González-Sinde.