Alejandra Guillén. Málaga.
Aunque admite que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, le cogió en un "momento débil" el día en que le propuso capitanear la Fundación que llevará a Málaga a los altares de Europa, Juan López Cohard se siente orgulloso del reto que tiene por delante: lograr la corona europea de la Capitalidad Cultural 2016.
Quedan dos meses para la presentación del programa de candidatura. ¿En qué líneas se trabaja para la elaboración del proyecto?
Es un programa cultural especial y excepcional para 2016, que se va desarrollando y poniendo en rodaje hasta esa fecha, en el caso de que salga Málaga elegida. El programa tiene que reunir una serie de condiciones para que sea bueno y elegido por el jurado. Tiene que tener una calidad artística importante y dos lineas muy definidas: la europeidad y la presencia de la ciudadanía.
¿En qué momento se encuentra el proyecto?
El programa está muy hecho, en fase de redacción, y queremos tenerlo concluido a mediados de junio. Las líneas esenciales cumplen lo que se pide por parte de Europa. Ninguna ciudad presenta sus proyectos hasta que se entrega al jurado, pero los elementos básicos son una calidad artística y cultural y una dimensión europea y específica de la ciudad y los ciudadanos. Hay que dejar muy claro que es un programa excepcional para 2016; no se puede caer en la tentación de englobar como un todo heterogéneo las actividades culturales de la ciudad, ni tampoco vale decir "vamos a poner en valor nuestro patrimonio". Hay que ir mucho más allá, porque el programa tiene que integrar tanto al ciudadano, los residentes, como los aspectos culturales comunes con Europa y la diversidad. El objetivo es que todos nos conozcamos y que sepamos que estamos en un espacio común y que dentro de la diversidad cultural hay una unidad. Sobre la dimensión europea del programa, tiene que promover la interrelación de Europa; hay que promover la movilidad transaccional de culturas, fomentar la circulación de arte y artistas y de agentes culturales y mejorar el diálogo. Sobre la ciudad, el programa trata de estimular la participación de los ciudadanos, tanto los malagueños, los emigrantes y los extranjeros residentes, tanto en su apuesta por la Capitalidad como en la aportación de ideas. En esto juegan un papel fundamental los agentes culturales y los creadores.
¿Y está ya listo el lema?
Se conocerá en junio. Los expertos aún no quieren darlo a conocer, pero yo creo que es el momento, porque puede venir otra ciudad y te pise la idea. Tiene que sorprender a los ciudadanos.
¿Cómo va la campaña de participación ciudadana?
Lo que estamos viendo es realmente extraordinario. Estoy asombrado, porque no me fío mucho de mis paisanos y me están sorprendiendo. Puedo decir que tenemos recogidas más de 160.000 adhesiones y unas cuarenta asociaciones civiles se han sumado. Una de las cosas que nos está asombrando muchísimo, teniendo en cuenta que hemos tenido muchas críticas, es que de un tiempo a esta parte ha cambiado el espíritu de la ciudad. Se ha empezado a hacer un acto de fe y, ¿por qué no va a ser Málaga Capital Europea de la Cultura 2016?
¿Hay gente que sigue opinando que ya vamos tarde?
Llegar, llegamos. Estará el programa encuadernado el 11 de julio, llegamos; eso está claro. A los escépticos les digo que no hay motivos para que no se llegue, se está trabajando muy duro y se está llevando a cabo por expertos muy preparados en la materia. Es una empresa muy profesional y con un gran bagaje en este tipo de eventos. Que se hagan las cosas de una forma rápida no quiere decir que se hagan de forma atropellada y mal. Lo que sí está costando más tiempo es la concienciación ciudadana de participación. Es evidente que si durante un tiempo los ciudadanos sólo han visto un cartel que pone Málaga 2016, sin más actuaciones y sin agitar el frasco, pues la gente no sabe nada. Por ello hemos tenido que recurrir a las formas más mediáticas y que llamen más la atención. Hay quien hubiese preferido hacer otras actividades, como conciertos o actos literarios, pero así llegamos a menos gente, cuando nuestra intención es acercarnos de forma masiva a todos los barrios y rincones. Hemos aprovechado las actividades rutinarias de la ciudad para difundir la candidatura.
¿Qué nos aporta Málaga 2016 y qué costará si ganamos?
Málaga es una de las capitales que menos ha gastado en esto, porque no hemos sido partidarios de invertir en publicidad; pensamos que no es la forma, que los tiros no deben ir por ahí. Tenemos un presupuesto más que suficiente de aquí a fin de año de 700.000 euros, que aportan los patronos. ¿Qué ocurriría si ganamos, que lo sabremos en 2012? El presupuesto que tenemos para desarrollar el programa y preparar la ciudad para el futuro debería estar en torno a los 100 millones de euros; el 20% vendría del sector privado y el 80% de las instituciones (Gobierno central, Junta de Andalucía, Ayuntamiento y Unión Europea). ¿Para qué sirve? Para que conozcamos a los europeos y que ellos nos conozcan y no sólo por el sol y la playa, sino también porque es una ciudad puesta en el mundo por una actividad cultural de importancia. Eso, a su vez, crea unas sinergias en el conocimiento, la creatividad, la innovación... Económicamente también hay unos retornos evidentes que se derivan de la actividad empresarial de las compañías culturales que se desarrollan; hay creación directa de puestos de trabajo. E, indirectamente, favorece enormemente al turismo. El año de Liverpool se alcanzaron nueve millones de visitantes.
¿Se manejan esas cifras para Málaga?
Aquí, incluso más, porque es que tenemos una cosa muy buena, que son los seis millones de turistas que visitan la Costa y que pueden pasar por la capital. Tenemos unas infraestructuras hoteleras y de transportes de primera magnitud mundial, es la ciudad del sur de Europa mejor comunicada con el resto del continente y residen más de 150.000 europeos. Lo que tenemos que conseguir es que se integren en la Capitalidad y creo que lo estamos logrando.
¿De Paul Chevillard se incorporarán algunas propuestas en el programa?
Nos dejó sus ideas y se fue. Se le contrató para unos meses y tenía que dar unas ideas. Él conocía bien el programa de Lyon y de Marsella, ciudad ésta que resultó ganadora. De esas propuestas había cosas aceptables pero entendíamos que un señor solo, por muchas ideas maravillosas que tuviera, no podría hacerlo, con la infraestructura que nosotros tenemos, de funcionarios que están trabajando a destajo por la Capitalidad y se han dedicado en cuerpo y alma; además, tampoco nosotros somos expertos en esto. Decidí que prefería una empresa con todo su potencial humano y de inteligencia para hacer el proyecto, porque me temía que en el tiempo que nos quedaba con una sola persona no podíamos hacerlo.