la opinión. málaga
Parece que fue ayer cuando el público malagueño asistía a la primera sesión del discofórum ideado por Héctor Márquez con la idea de despojar a los artistas de la altura del escenario y la seguridad de los instrumentos para enfrentarlos, cara a cara, con su público. Y a la vez, posibilitar a sus admiradores lanzar las preguntas que siempre quisieron hacerle a sus ídolos del rock, el pop, el flamenco o el hip hop. Así nacía La Música Contada, un ciclo altamente adictivo y que con los años ha sido exportado, con idéntico éxito, a otras ciudades. De aquel primer encuentro, que protagonizó el periodista musical Diego Manrique, se cumplen ya diez años. Y una exposición en el Centro Cultural Provincial celebra desde ayer y hasta el 20 de junio la primera década de esta iniciativa.
XLMC: diez años de La Música Contada realiza un recorrido a través de la vida de este discofórum, pionero en su género, que ha cambiado el modo de entender la cultura. La muestra cuenta con obras originales de algunos de los artistas que han pasado por La Música Contada, como Joaquín Reyes o Miguel Trillo así como dedicatorias de personalidades como Leonor Watling, Jorge Drexler o Bebo Valdés.
Tal y como destacó el coordinador de la delegación de Cultura de la Diputación, Juan Antonio Vigar, a base de trabajo, esfuerzo y voluntad, La Música Contada se ha convertido en un retrato de la sociedad malagueña que ha contado con los nombres más importantes del panorama cultural español, como Luis Eduardo Aute, Sabina, Ángel González, Fernando Trueba o Jon Sistiaga. En esta primera década se han desarrollado un total de 165 sesiones para 180 invitados en seis ciudades –Málaga, Marbella, Cádiz, Granada, Sevilla y Córdoba– y pronto viajará a otras, como Madrid, Barcelona y Buenos Aires.