efe. málaga
La actriz Concha Velasco, que ha anunciado su retirada de los escenarios con la obra teatral en la que participa ahora, La vida por delante, asegurado ayer que los personajes que más le han «marcado» durante su carrera han sido los de mujeres «que lo han hecho todo por amor». Entre ellos, destacó a la Madame Rosa de este texto dirigido por José María Pou; a Santa Teresa, «que todo lo hizo por amor a Dios», o a Eloísa, «que llegó a ser una madre priora ejemplar cuando a quien quería era a Abelardo».
También citó a la Olalla de Las cítaras colgadas de los árboles, de Antonio Gala, «una judía despreciada por el pueblo castellano en el que vive»; la Carmen, de Carmen, musical también de Gala, o, junto a Mary Carrillo, su trabajo en Buenas noches, madre. Pese a ese anunciado retiro de los escenarios, Concha Velasco, que presenta La vida por delante hoy y mañana en el Teatro Cervantes, matizó que después de concluir la gira de este montaje le gustaría «recordar» las obras que ha hecho hasta ahora.
«He hecho muchas cosas y me gustaría repetirlas, con todo lo que he aprendido gracias a los directores que me han dirigido, como José María Pou, Adolfo Marsillach o José Carlos Plaza», añadió.
Para Concha Velasco, el público del teatro «es diferente cada día porque el actor es diferente cada día», y «lo que ha sucedido en una representación no va a volver a suceder».
«No soy amiga de las improvisaciones. Todo debe ser igual, pero la emoción del actor es diferente, porque se la contagia el espectador, que viene con las suyas», dijo la actriz, que considera que «si hay algo emocionante en esta vida, es una representación teatral, y no se puede hacer de manera mecánica, es imposible». Según confesó, sólo se quedó «en blanco» una vez sobre el escenario, y ocurrió porque salió pensando en su nieto, «que estaba con escarlatina y con 40 de fiebre», lo que demuestra que cuando se está sobre las tablas «no se puede pensar en otra cosa».
La vida por delante, donde Velasco encarna a Madame Rosa, una superviviente de Auschwitz que se gana la vida dando albergue temporal en su casa a los hijos no deseados de las prostitutas del barrio, trata sobre marginados que hablan de tolerancia, enfrentamiento de culturas y buenos sentimientos desde una perspectiva irónica y con mucho humor.