efe Washington
British Petroleum (BP) logró cortar ayer la tubería subterránea por la que fluye petróleo al golfo de México e intentará ahora acoplar una caja para intentar trasladar el crudo a la superficie a un contenedor.
La tubería estaba conectada al sistema de prevención de explosiones (BOP), un complejo entramado de válvulas que debería de haber sellado el pozo por el que fluye carburante desde hace 45 días cuando explotó la plataforma operada por BP y causó once muertos.
Se trata, al igual que ha ocurrido con los intentos previos para contener el derrame, de una operación con un final incierto, afirmó ayer el comandante de la Guardia Costera estadounidense Thad Allen. El oficial dijo que el corte en la tubería fue irregular debido a problemas iniciales con la sierra operada a control remoto, lo que podría dificultar la colocación de la caja para recoger los cientos de miles de litros de crudo que contaminan el golfo de México.
«Tendremos que ver cuando se instale la capucha lo efectiva que es», declaró Allen, quien describió lo ocurrido ayer como «un significativo paso adelante».
BP advirtió de que aunque el sistema funcione no se detendrá por completo el derrame de petróleo.
La solución definitiva no llegará hasta que finalicen las labores para excavar dos pozos alternativos con los que se tratará de capturar el crudo, pero la operación podría prolongarse hasta agosto lo que ampliaría el ya enorme desastre ecológico actual.
Mientras tanto, el consejero delegado de BP, Tony Hayward, reconoció que la empresa no estaba preparada para un evento catastrófico como este. El ejecutivo calificó de crítica «totalmente justa» decir que la compañía no estaba preparada para un derrame en las aguas del golfo de México.