M. Ferrary. Málaga
El cementerio de San Miguel recuperará su antigua actividad tras años en los que los enterramientos terminaron por el traslado de los nichos y la prevista recuperación de los panteones. Parcemasa habilitará un columbario con 300 nichos que empezará a ofrecer a partir del próximo mes de enero.
La conversión de gran parte del antiguo camposanto en un parque, con la exhumación de los cuerpos que había enterrados, supuso que San Miguel se quedara sin actividad real, ofreciendo sólo un paseo entre los panteones de las principales familias malagueñas de los siglos XIX y principios del XX. Los dueños de estos panteones también tuvieron que exhumar los cuerpos que había allí enterrados, para proceder a su incineración, tras lo que pudieron ser depositados de nuevo en las criptas.
Las obras de recuperación que realiza Parcemasa le ofrecerá la posibilidad de recuperar parte de su actividad. Esto se conseguirá gracias a la remodelación de los muros que separaban los patios 1 y 3 de San Miguel, que se van a mantener para dividir estos espacios pero ahora con un nuevo columbario que amplíe su capacidad.
El gerente de Parcemasa, Rafael Toval, señaló que a principios de año se pondrá a disposición de los malagueños la posibilidad de adquirir la concesión de los nuevos nichos, por un plazo de enterramiento que oscilará entre los 50 y los 75 años.
"Creemos que puede ser muy interesante porque hay mucha gente que prefiere tener a sus familiares cerca y San Miguel está junto al Centro", indicó el gerente Rafael Toval, quien señaló que el coste de una concesión durante 75 años tendrá un coste aproximado de 800 euros.
Pero antes de empezar a ofrecer este columbario, Parcemasa acometerá la mejora de los caminos interiores del cementerio, que se encuentran en muy mal estado de conservación. La idea es pavimentar las vías, de forma que el acceso para los visitantes sea mucho más sencillo. Esta actuación está a punto de comenzar y estará completada para finales de año.
Entre las mejoras que se han acometido al cementerio de San Miguel está el vallado de la periferia del camposanto, eliminando los problemas que sufría y que permitirán la protección de los panteones. Estos cuentan con un alto valor artístico y patrimonial, ya que datan del siglo XVIII y XIX.