RAQUEL RIVERA. MÁLAGA
Oncólogos del Hospital Virgen de la Victoria trabajan en una nueva vacuna contra el cáncer de ovario que podría retrasar la reaparición de esta enfermedad y alargar la vida del paciente. Se trata de un ensayo clínico llamado Mimosa, con dos años de rodaje promovido por los laboratorios Menarini, en el que colaboran otros 156 centros de nueve países del mundo, incluido España. Es un estudio pionero, ya que hasta ahora no se habían investigado terapias científicamente fundamentadas para evitar que resurja el tumor, el sexto más frecuente entre las mujeres.
El Clínico es uno de los centros más implicados en el desarrollo de este tratamiento, del que se obtendrán los primeros resultados en 2010. Isabel Paredes, directora de Investigación Clínica de Menarini, explica que esta vacuna antitumoral denominada Abagovomab tiene la capacidad de inducir al sistema inmunitario a generar una respuesta de anticuerpos específicos contra un tipo de proteína característica de este carcinoma. "Esta respuesta inmunológica ya se ha demostrado. Lo que buscamos ahora es saber si se puede alargar la vida del enfermo", afirma Paredes, que presentó ayer el proyecto en Sevilla.
El ensayo en el que colaboran seis hospitales andaluces, se prolongará durante siete años, aunque se ha dividido en dos fases para cumplir dos objetivos: el primero, prolongar el periodo anterior a una posible recaída del paciente; y el segundo, lograr una mayor supervivencia.
En Málaga más de una decena de pacientes han probado la vacuna, cuyas dos primeras dosis se administran cada 15 días y el resto cada mes hasta que se cumpla un año y medio. El oncólogo del Clínico Lorenzo Alonso asegura que todas las enfermas que se someten a este tratamiento han pasado por la cirugía y la quimioterapia para detener el tumor, pero éste puede volver a desarrollarse. "No es una patología letal, pero sí agresiva. Con el paso del tiempo reaparece en muchas mujeres, pero se puede controlar", insiste.
El 60 por ciento de las pacientes vive cinco años después de sufrir la enfermedad, pero sólo un tercio se libra de que el tumor reaparezca. En estos casos, la patología se vuelve más virulenta. "Cuando el tumor está biolocalizado es curable, el problema es cuando se detecta tarde", señala Alonso.
En el proyecto participan unos 900 enfermos de EEUU, Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica, Polonia, República Checa, Hungría y España, de donde han reclutado a 90 mujeres. Esta vacuna ha sido reconocida como fármaco huérfano en Europa y Estados Unidos por ofrecer un potencial valor terapéutico para el tratamiento de una enfermedad grave. Además, no presenta reacciones adversas.
Cada año se detectan en Málaga entre 100 y 120 nuevos casos. El problema de este carcinoma es que produce síntomas imprecisos y se diagnostica de forma accidental para descubrir otros problemas de salud en las citas ginecológicas. A veces, se manifiesta con dolor e hinchazón abdominal y hemorragia vaginal. El doctor Alonso anima a las pacientes a "ser activas" en las consultas con los especialistas para prevenir la enfermedad.