LUCAS MARTÍN. MÁLAGA
Un vehículo se sale de la vía e impacta con el remolque de un camión. Un conductor muere tras estrellarse contra las vallas de seguridad. Cinco hombres se despeñan y resultan heridos. El mismo escenario, tres accidentes, apenas cinco días. El tramo más popular de la A-45, conocido como Las Pedrizas, parece objeto de una maldición. En los últimos meses, ha soportado siniestros, alcances y kilométricas retenciones. Sus índices de circulación son de los más altos del país. ¿Pero el peligro es sólo cuestión de sumar vehículos? Los expertos no lo tienen tan claro y aluden a defectos y particularidades.
La estadística tiene voz propia. El tramo está sobrecargado de tráfico y todos esperan el turno de la hiperronda, que aliviará presumiblemente la situación. Pero, mientras tanto, persisten los problemas, que el caso de Las Pedrizas, se manifiestan en una confluencia temible de factores: pendiente hacia bajo, tráfico de vehículos pesados y sistema anticuado de drenaje.
Los expertos plantean un dibujo de la vía de perfil siniestro. Las imprudencias en Las Pedrizas se suelen pagar muy caro. Especialmente, en los días de lluvia. A la condición resbaladiza de la calzada, se une un tránsito masivo y una inercia que aumenta la velocidad. Los expertos se muestran tajantes en este punto: la única solución apunta a la habilitación de una vía alternativa. Aunque sea de peaje.
El tramo, inaugurado en los años setenta, parece que acusa el paso de los años y la evolución demográfica y turística de la capital. A diario recibe vehículos de gran tonelaje procedentes del resto de la región y de otros puntos del país. El camino no es expedito y está flanqueado de numerosas ramificaciones que imantan a buena parte del tráfico. Fuentes del sector admiten el peligro añadido de la orografía, que lleva a muchos conductores a subordinar la marcha al freno eléctrico, lo que ha provocado más de un incendio. "Habrá que estar atentos, porque que se reduzca el número de vehículos no siempre es sinónimo de menos accidentes. La gente se relaja", puntualizan.
A pesar de que la autovía no presenta defectos estructurales, existen una serie de puntos que la dejan en situación de desventaja frente a arterias menos concurridas. Se trata, en primer lugar, de su antigüedad. El tramo de Las Pedrizas está construido conforme a parámetros de hace cuatro décadas y la técnica evoluciona. Sus túneles carecen de la sutileza de los actuales, que plantean salidas interiores más sofisticadas para facilitar la evacuación en caso de incendio.
Otro tanto ocurre con su pavimento, más torpe en la respuesta a la lluvia que otros construidos recientemente como los de la A-7 a la altura de Rincón de la Victoria. Los últimos datos avalan la tesis: a punto de cumplir cuarenta años, Las Pedrizas no precisa jubilación, pero sí una vida más reposada.