matucha garcía. Málaga
No hubo sorpresas de última hora. Enrique Moya (PP) fue proclamado ayer alcalde de Benalmádena tras prosperar la moción de censura presentada por esta formación e IDB (Iniciativa Democrática de Benalmádena) contra el socialista Javier Carnero, que gobernaba la localidad junto con IU y dos ediles del grupo mixto.
En un tenso y agitado pleno, Moya defendió la legitimidad de la moción como herramienta democrática e incidió en que la mayoría del pueblo está ahora representada gracias a esta unión de los diferentes partidos de centro-derecha. "Todos somos Benalmádena. Vamos a situar al pueblo en el lugar privilegiado que nunca debió abandonar", declaró. No faltaron las alusiones directas al ya ex regidor Javier Carnero, al que acusó de frenar el desarrollo del municipio. "Nuestro pueblo es hoy un cangrejo que camina hacia atrás. Esta es una oportunidad única para Benalmádena", sentenció. Falta de entendimiento con los agentes sociales, inexistencia de proyectos e infraestructuras y ausencia de políticas generadoras de empleo fueron algunas de las críticas lanzadas por Moya a Carnero. "Le ha sobrado un liderazgo mal entendido, basado en el ocultismo y el nepotismo", señaló.
Mejorar los servicios públicos, la seguridad, estudiar incentivos fiscales para los comerciantes y crear un centro de iniciativas turísticas fueron algunas de las acciones que Moya se comprometió a ejecutar como nuevo alcalde. Por último, y ya como regidor tras haber tomado posesión, confió en ganarse el respeto de los que ahora no comparten su posición.
Las manifestaciones del ya ex equipo de gobierno fueron sin duda la más contundentes. El ex alcalde Javier Carnero acusó a los trece ediles firmantes de la moción de atender a sus "propios intereses" y al "egoísmo político". Para el socialista, las elecciones de 2007 dieron como resultado la apuesta del pueblo por el cambio y no por "la continuidad de las prácticas de Enrique Bolín" (ex regidor del GIB), que dejó, según el socialista, un ayuntamiento ahogado por las deudas, agotado urbanísticamente y que, además, demostró una forma "soberbia" de gobernar.
"El objetivo ha sido usurpar el poder al gobierno elegido por el pueblo a través de una cobarde moción de censura, y digo cobarde porque el único motivo es el miedo a la consolidación del actual alcalde", dijo. Carnero comentó que seguirá trabajando por Benalmádena desde la oposición y le advirtió al "señor Moya" de que "no dejarán pasar ni una". Carnero dijo marcharse con la cabeza alta y el deber cumplido.
Pero sin duda las críticas más feroces se centraron en la edil ´díscola´, María del Carmen Romero, que ha dejado el Gobierno de Carnero para apoyar la moción y sin la que ésta no habría prosperado. Sobre ésta se cebó especialmente su primo y edil del grupo mixto Francisco Salido.
Los portavoces de IU y PSOE, Elena Benítez y Manuel Arroyo, respectivamente, tampoco escatimaron en descalificaciones. "La regeneración democrática que empezó hace dos años se ha visto amenazada por personas sin escrúpulos que han decidido asaltar el gobierno de la ciudad", dijo Benítez. Ésta y Arroyo le recordaron al líder de IDB, Jesús Fortes, sus continuas palabras en las que aseguraba que nunca pactaría con Enrique Bolín o con miembros o ex componentes de este partido.
Fortes consideró sin embargo por su parte que la gestión realizada hasta ahora ha sido "preocupante" y acusó al equipo de Carnero de ocultarles información.